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El orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial que, con sus luces y sus sombras (como la Guerra Fría), se ha prolongado cerca de 80 años permitiendo a Europa vivir un periodo de relativa paz y prosperidad, ahora agoniza.

Aunque su desmantelamiento empezó a gestarse tiempo atrás, se ha acelerado en los últimos años con la invasión rusa de Ucrania, retrotrayendo a Europa a los oscuros tiempos del imperialismo más agresivo, y hace apenas dos meses con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, imprimiendo un giro de 180 grados a la política exterior de EEUU y dejando claro que, a partir de ahora, la UE será la única responsable de garantizar su seguridad y Defensa.

En apenas unas semanas, Europa ha tenido que asumir que "si quiere evitar la guerra, debe prepararse para ella", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuyos mensajes de alerta han ido subiendo de tono hasta urgir a los países miembros a prepararse para "una agresión armada a uno o más Estados".

Confiada hasta ahora bajo el paraguas protector de la OTAN, Europa es consciente de que, pese al notable incremento del gasto en Defensa experimentado en la última década, hoy por hoy carece del potencial bélico necesario para plantear una "disuasión creíble".

El gasto en Defensa de la UE superó en 2024 los 326.000 millones, más del doble que hace una década, cuando apenas alcanzaba los 147.000 millones, según datos de la Agencia Europea de Defensa. Solo entre 2021 y 2024 aumentó un 30%. Sin embargo, ese incremento es del todo insuficiente para plantar cara a la Rusia autocrática de Putin, que destina el 9% de su PIB al gasto militar.

En la UE, ese porcentaje ni siquiera alcanzó el 2% del PIB el año pasado (se quedó en el 1,99%), y se prevé que solo sea del 2,04% en 2025, niveles muy alejados del 3% o más que ya exigen la OTAN y la propia UE. Del gasto total, un 30% fueron inversiones. Si bien éstas han crecido de manera significativa, al pasar de 24.000 millones en 2014 a más de 102.000 millones en 2024, Europa necesita invertir mucho más en defensa aérea y antimisiles, sistemas de artillería, tanques, municiones, misiles y drones, así como en ciberseguridad o en inteligencia artificial militar.

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Úrsula von der Leyen, Volodimir Zelenski y António Costa.

Ejércitos más nutridos

Además, necesita ejércitos más nutridos. Los prestigiosos think tanks Bruegel e Instituto Kiel estiman que los países de la UE podrían necesitar 300.000 soldados más (las fuerzas armadas combinadas de los Estados miembros suman 1,5 millones de soldados, pero en ejércitos fragmentados) y un gasto adicional de al menos 250.000 millones anuales para garantizar su seguridad.

El histórico plan de rearme presentado por Bruselas para movilizar 800.000 millones busca corregir estos déficits y, en una carrera a contrarreloj, dotar a Europa de una Defensa sólida, disuasoria y creíble a más tardar en 2030.

Para ello, el bloque tendrá que afrontar serios desafíos, empezando por la reestructuración de una industria europea de Defensa que, según los expertos, se encuentra infradimensionada y excesivamente fragmentada para dar respuesta a la nueva demanda. De hecho, en 2023, en el top ten de la industria mundial por ingresos de Defensa no figuraba ningún grupo de la UE, según un ránking del que se hace eco la Asociación de Industrias Aeroespaciales y de Defensa de Europa. El primero en aparecer, en el undécimo puesto, era el grupo italiano Leonardo, con una facturación de 12.866 millones de dólares en Defensa; seguido del consorcio europeo Airbus, con unos 12.000 millones, y de la francesa Thales, en el puesto 14 con alrededor de 9.600 millones.

En el nuevo orden mundial basado en la rivalidad entre potencias, la tecnología, las comunicaciones y la industria aeroespacial están llamadas a desempeñar un rol primordial, ámbito en el que la UE tampoco está especialmente pertrechada. Apenas cuenta con 63 satélites propios frente a los 5.165 de EEUU, los 618 de China o los 181 de Rusia, mientras que la brecha de gasto en programas espaciales es abismal. El bloque europeo apenas gastó 2.984 millones en 2024 (aunque las inversiones a título individual de Alemania, Italia o Francia elevan significativamene ese importe), en contraste con los 79.600 millones de EEUU o los 19.800 millones de China.

La UE no está desarmada, pero su potencial bélico es a día de hoy insuficiente para garantizar su seguridad. Hasta ahora había centrado sus esfuerzos en el bienestar de sus ciudadanos, descuidando una Defensa que hace no mucho parecía garantizada. Esa "ilusión", como la llamó Von der Leyen, se ha desvanecido y ahora toca hacer en unos pocos años los deberes que no se hicieron en décadas.

FUENTE: RIPE - EXPANSIÓN

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UE Defensa EEUU

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