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El Gobierno de Pedro Sánchez sufrió una derrota de enorme calado político en el Congreso de los Diputados, un revés que anticipa un horizonte presupuestario prácticamente imposible para 2026.

Con una mayoría absoluta en contra —PP, Vox, UPN y, decisivamente, Junts— la Cámara Baja tumbó la senda de estabilidad presupuestaria y deuda pública que debía servir de antesala a los próximos Presupuestos Generales del Estado.

Era la quinta vez en esta legislatura que el Ejecutivo intentaba aprobar estos objetivos y, de nuevo, fracasó. Pero esta vez el golpe tiene una dimensión distinta: Junts cumplió su amenaza, rompió definitivamente con el Gobierno y envió un mensaje inequívoco sobre las cuentas del próximo año. “A no ser que cuente con aprobarlos con el PP, todo el mundo sabe que no tendrá Presupuestos”, advirtió el diputado Josep Maria Cruset durante el debate, en un discurso cargado de reproches a la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Congreso Déficit

Una derrota que marca el clima presupuestario

La votación no dejó resquicios para el optimismo del Ejecutivo. A los votos favorables del PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria se sumaron dos abstenciones —Podemos y la diputada de Compromís—, insuficientes frente al bloque de rechazo.

Junts defendió que la senda ofrecía a las comunidades un margen de déficit insuficiente, pese a que la Generalitat recibirá en 2026 una cifra récord en anticipos del sistema de financiación autonómica.

El diputado Josep Maria Cruset criticó que Hacienda presentara exactamente el mismo marco fiscal que hace un año, ya entonces rechazado: “En política, si se hace lo mismo se obtienen los mismos resultados”, afirmó, acusando al Gobierno de vivir en una “realidad paralela”.

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El diputado de Junts, Josep María Cruset

El laberinto legal y político que viene

La ley obliga ahora al Consejo de Ministros a presentar una nueva propuesta en el plazo de un mes. Pero la aritmética parlamentaria no ha cambiado, y en Moncloa asumen que el rechazo volverá a repetirse. Si eso ocurre, el Gobierno deberá elaborar los Presupuestos de 2026 con la senda que ya remitió a Bruselas en 2023, un marco más restrictivo para el gasto autonómico pero válido jurídicamente —como avaló la Abogacía del Estado en ocasiones anteriores—.

Montero mantiene su intención de llevar el proyecto de Presupuestos al Congreso en el primer trimestre de 2026, con la esperanza de lograr su aprobación entre abril y mayo. Sin embargo, tras la votación de este jueves, incluso en el PSOE se admite que ese objetivo se antoja cuesta arriba.

Porque lo que ha dibujado el Pleno no es solo una discrepancia técnica sobre el déficit: es una derrota política directa para Pedro Sánchez, una señal clara de que sus apoyos parlamentarios se han erosionado hasta el punto de hacer casi inviable la aprobación de las cuentas del próximo año.

La legislatura, ya frágil, entra así en una fase crítica. Y Junts, dueño de siete votos decisivos, dejó una advertencia rotunda: “Ustedes no quieren aprobar los Presupuestos”. El mensaje, más que una acusación, sonó a sentencia.

FUENTE: El Observador

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vox junts Congreso presupuestos PP

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