Ceuta se convirtió en la suma de todos los miedos.
El enclave español que se asoma a África hoy remite indefectiblemente a esa inesperada avalancha humana que intentó cruzar la frontera desde Marruecos en un gesto de pura desesperación y de pura violencia.
La inmigración ilegal en su versión más brutal y desbocada.
Pero más allá de cuestiones partidistas, de desmanejos y usos políticos, hay otra cara de Ceuta.
Es la de los marroquíes que viven y trabajan legalmente en España.
Y que en la primera mitad del año lideraron la compraventa de inmuebles por parte de extranjeros, con el mayor número de operaciones en el semestre, 4.960 compraventas (8% del total).
Desbancaron así a los británicos, que vienen cediendo casilleros rápidamente en el mercado inmobiliario español, pero que aún así se situaron en segunda posición (7,3%).
Es lo opuesto a lo que ocurre con los sudamericanos. Mientras que la compraventa global por parte de extranjeros sufrió una caída interanual del 13%, las operaciones lideradas por ciudadanos de Venezuela (+10,2%) y Colombia (+7,4%) fueron las únicas que crecieron en la primera mitad de este año.
Los extranjeros residentes concentran el 63,2% de este mercado y Marruecos tiene un claro liderazgo, con una participación del 12,4% de las operaciones.
Extranjeros residentes (63,2%)
- Marruecos 12,4%
- Italia: 9,2%
- Rumanía: 9%
- Reino Unido: 5,5%
Extranjeros no residentes (36,8%)
- Países Bajos: 12,6%
- Alemania: 11,8%
- Reino Unido: 10,4%
- Polonia: 8,1%
Los protagonistas de las compras "hormiga"
Desde ya que no son los que mueven el mercado de lujo.
De hecho, entre todas las nacionalidades son quienes compran propiedades con los precios medios más bajos (801 €/m²), seguidos por los rumanos (1.439 €/m²).
En el otro extremo están por lo general inversores no residentes, un mercado que desde abril del año pasado se vio resentido por el fin de las “golden visa”.
Los ciudadanos de Estados Unidos son los que pagan el precio medio más alto (3.948 €/m²), seguidos por los suecos, alemanes, suizos y noruegos, con mínima distancia en los valores.
Aún así, con montos muy inferiores, pero gran cantidad de operaciones, los marroquíes tienen una cuota de mercado global entre los inversores inmobiliarios extranjeros igual a los alemanes y muy cercana a la de los ciudadanos de Países Bajos y Reino Unido.
1- Reino Unido: 6,99%
2- Países Bajos: 6,94%
3 Alemania: 6,11%
4- Marruecos: 6,09%
Este fenómeno circunscripto al mundo de la vivienda es un correlato de la fuerte penetración de la inmigración marroquí en la población española.
Inmigrantes de segunda generación
En España viven aproximadamente 910.000 personas con nacionalidad marroquí con documentación de residencia legal en vigor, según los datos oficiales del Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI) del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Un total de 425.064 trabajadores marroquíes están afiliados a la Seguridad Social, según los datos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Con esta cifra, los ciudadanos de Marruecos se consolidan como la primera nacionalidad extranjera con mayor número de cotizantes en el mercado laboral español, por delante de Colombia (387.371) y Rumanía (338.810).
Pero un tercio trabaja en el campo. Y el resto en empleo doméstico o construcción, es decir, en los sectores peor pagos.
Las versiones sobre nuevas olas humanas de refugiados económicos cruzando desde Marruecos no permiten bajar la guardia. Mucho menos las imágenes de una Ceuta traumatizada a la que le llevará tiempo rearmarse. Nada ayuda.
Pero la estigmatización nunca es el camino. Hay en España una segunda generación de marroquíes que como todo emigrante batalla por encontrar su lugar entre dos culturas mientras intenta ganarse la vida.