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El socialista Jaume Collboni fue proclamado el sábado alcalde de Barcelona.

Fue la mayor sorpresa, por su conclusión inesperada y de última hora, de las conformaciones de los ayuntamientos de España en los que el Partido Popular hizo valer su condición de gran ganador de las elecciones del 28 de mayo.

Al final, la ex alcaldesa Ada Colau y los suyos decidieron apoyar al candidato del Partido Socialista Catalán. En principio, de un modo gratuito, sin entrar en el gobierno, dando el salto a la oposición, todo lo que fuera necesario con tal de frenar la investidura de Xavier Trias, del vencedor de las elecciones municipales del 28-M.

Luego de que las bases de Juntos y de la izquierda catalanista de ERC ratificaran el acuerdo de gobierno suscrito por estas formaciones a fuego lento el guión de la jornada se antojaba del todo previsible, y a medida que caía el sábado, encima tórrido.

En estas negociaciones estaban algunos de los líderes que acudieron a la sesión como invitados, entre ellos Oriol Junqueras, de ERC o Laura Borràs y Jordi Turull, de Juntos.. En cambio, no estuvo el socialista Salvador Illa.

Los comunes llevaban días porfiando que no aceptarían ninguna operación con el Partido Popular de por medio. Y el apoyo de los comunes al candidato Collboni aparentemente sin pedir nada a cambio era la más complicada condición impuesta por el popular Daniel Sirera para entregar la alcaldía al socialista en una bandeja de plata.

Con los votos del PSC, BComú y el PP superó la mayoría absoluta y se hizo con la alcaldía.

Obviamente al gnador de las elecciones, Trias, todo esto le sentó muy mal, y al republicano Ernest Margall quizás peor.

Uno y otro lamentaron que un acuerdo a sus ojos contra natura les arrebatara en el último momento el gobierno de la ciudad, y también vinieron a decir que todo esto se fraguó fuera de la ciudad, en esferas muy altas, un extremo que fue desmentido tanto por el PSOE y el PP desde Madrid, que lo circunscriben a una negociación estrictamente local.

Al final, y a última hora, hubo giro de guion en la sesión de investidura del nuevo alcalde de Barcelona: el socialista Collboni es el nuevo regidor de la capital catalana gracias a los votos de los Comunes y del PP. Así se fraguó este portazo en las narices a los secesionistas de Juntos y ERC.

Fuentes del Partido Popular citadas por diarios españoles aseguran que el pasado jueves 15 de junio, el coordinador general del PP, Elías Bendodo, se puso en contacto con el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. 

En esa llamada, el Partido Popular ofreció su apoyo a Jaume Collboni para conseguir la Alcaldía de Barcelona. La única condición planteada fue queda Colau no entrara en el equipo de gobierno.

"Con nuestro voto en favor de Collboni logramos retirar de la gobernabilidad de la Barcelona tanto al partido de Carles Puigdemont como a la izquierda rupturista y soberanista que tanto daño ha hecho a la ciudad en estos últimos años", dicen esas fuentes.

Desde el PP creen que "arrebatamos al independentismo la posibilidad de gobernar en la ciudad, y logramos además retirar al populismo su mayor plaza institucional a nivel municipal".

Sobre el papel que adoptan ahora los 'populares' en el municipio barcelonés, el PP dice que "Daniel Sirera será una garantía de oposición crítica pero constructiva durante los próximos cuatro años, y su voto y el de sus concejales serán clave en cada decisión que adopte el Ayuntamiento de Barcelona".

 

 

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