De las oficinas del Nueva York de los años 60 de Mad Men, donde se fumaba y se tomaba whisky sin piedad, a los futuristas espacios abiertos de Industry, que parecen potenciar las relaciones horizontales e igualitarias de los empleados. Series también como Succession, The Office, Separación, Hacks o Silicon Valley "llevan años anticipando las transformaciones que están redefiniendo la forma de trabajar y de convivir de hoy en día", considera Cristina Mateo, autora de From The Office to Industry (LID). A través de estas ficciones, sus decorados, tramas y subtramas, la doctora en Sociología detalla los grandes retos del mundo laboral actual, desde la evolución de la cultura organizativa hasta la diversidad de edades en el entorno laboral, el trabajo híbrido, el burnout, el diseño de las oficinas o el impacto de la IA.
Mateo analiza las series a modo de laboratorio sociológico y, con ejemplos concretos, explica lo que denomina custodia relacional. "Si en el siglo XX el trabajo se entendía como producción, hoy en día nos obliga a definirlo como una forma de convivencia social, como un espacio en el que se negocia cómo se realizan las tareas, con qué recursos y con qué responsabilidad. Esto exige un extra más allá de la eficiencia y la innovación; exige una organización capaz de sostener, sin paternalismos, las condiciones que hacen posible trabajar juntos", argumenta.
1. Convivencia intergeneracional. Es la historia que protagonizan Deborah Vance, una veterana y legendaria humorista de Las Vegas, famosa, arrogante y con ganas de ser una estrella eterna, y Ava Daniels, una joven guionista de comedia, impulsiva e idealista, en Hacks. Como jefa y subalterna, al principio se detestan hasta que descubren que se necesitan mutuamente. "Demuestran que, con cariño y cuidado, sus dos maneras diferentes de operar encajan bien", destaca Mateo. Como debería ser en cualquier oficina hoy en día, a la que acuden "seis generaciones a la vez; esas diferencias de edad se subrayan como positivas en la ficción", destaca. Y lo son: todas aportan ventajas.
2. Diseño del espacio. De los despachos por los que se mueve Don Draper, en Mad Men, un decorado de cuatro paredes estancas donde todo está permitido, a las oficinas diáfanas de Industry, con todos los empleados —en este caso, de banca de inversión— juntos, sin aparentes jerarquías.
"Los diseños prescriben los comportamientos y marcan la calidad de las relaciones que allí se producen", señala la también vicedecana de IE School of Architecture and Design. "A lo largo de las temporadas, en Mad Men, la oficina física en la ficción cambia hacia un aspecto más actual, aunque en las salas cerradas ocurren todo tipo de comportamientos tóxicos y depravados; en Industry, esa planta abierta da sensación de falsa democracia, pero los empleados están más expuestos que nunca, en una suerte de esclavitud, como denuncia la serie. De hecho, su jornada no termina cuando salen, sino que continúa fuera, de fiesta y no voluntaria: esos escenarios se convierten en terrenos de competición o de abuso de poder, de relaciones poco saludables", resume Mateo.
Hoy esa excesiva disponibilidad del trabajador "se refleja en el móvil, que impide la desconexión laboral. WhatsApp parece que exige contestar en directo", alerta Mateo. Y más con el teletrabajo: "Es importante que las empresas entiendan que operar en remoto tiene que tener también sus reglas y horarios y que esa flexibilidad no implica una disponibilidad superior".
Las redes sociales, suma la socióloga, "son la última forma de esclavitud, porque exigen demostrar ser el empleado del año, la pareja perfecta... Impiden dejar de producir y obligan a exponerse de manera deseable".
3. Cultura corporativa. Se manifiesta con la cultura material, desde el interiorismo, el ruido y la luz hasta la vestimenta de los personajes, como la de las secretarias de buen ver y sugerentes de los jefazos de Mad Men. También a través de la cultura inmaterial, "que incluye el lenguaje con el que nos dirigimos entre colegas y a los superiores o comportamientos tolerados. Se evidencia en el día a día, por mucho que haya guías en muchas empresas", apunta Mateo.
La serie Separación critica claramente este tipo de dinámicas a través de sus premios de Lumon Industries, la empresa de la producción, que parecen ser incentivos laborales, pero son deliberadamente absurdos e infantiles. "Ilustra muy bien lo relevante que es cuidar de verdad una buena cultura corporativa" con absurdeces como sus fiestas Waffle, dedicadas al empleado que ha realizado un trabajo especialmente destacado, pero ridículas por sus recompensas nimias.
También se critica en la versión británica The Office, como argumenta Mateo, "donde se impone a los trabajadores mezclar su vida laboral y personal, con copas de más, en aras de mejorar la convivencia...".
4. A gusto en el trabajo. Mateo habla de diversidad, de relaciones sanas y sostenidas en el plano laboral, no solo como buenas maneras por escrito. "Los protagonistas de Succession, la familia Roy, son unos despilfarradores, viven en mansiones, viajan en jets, se alojan en hoteles de lujo... Sus empleados lo ven y, sin embargo, a ellos luego les maltratan constantemente, lo que pone en relieve una situación de absoluta fragilidad que desgasta", resume la socióloga.
5. El poder de la IA. Las series apuntan a que la tecnología sirve para potenciar el talento humano, no para sustituir su mano de obra. También alertan sobre su capacidad si no se limita. "En Silicon Valley, Richard y su equipo desarrollan Pied Piper, cuyo algoritmo acaba teniendo implicaciones mucho mayores de lo que inicialmente esperaban; reculan y deciden no presentar esa innovación capaz de descifrar contraseñas de bancos o historiales médicos", detalla Mateo, que considera que la ficción ejemplifica "cómo a la IA no hay que tenerle miedo, pero sí que debe haber una corresponsabilidad para preservar las características humanas".
FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN