Por Mauricio Pastorini (*)
Hace casi cuatro décadas, en el libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", Stephen Covey resumió las claves para el desarrollo personal y el liderazgo.
En ese entonces, nadie imaginaba que algún día existirían herramientas capaces de escribir textos, programar software o analizar información en cuestión de segundos.
Sin embargo, hábitos mencionados en el libro como la proactividad, comenzar con un fin en mente, buscar comprender y ser comprendido o el aprendizaje continuo siguen siendo sorprendentemente vigentes.
Porque la tecnología no cambió las capacidades que hacen efectiva a una persona, sino que cambió el contexto en el que esas capacidades se ejercen.
Cuando la IA entró en auge, gran parte de la conversación empezó a girar en torno a una misma pregunta: ¿Qué trabajos van a dejar de existir?
Pero la discusión más interesante es otra: ¿Qué cambios implicará para la naturaleza del trabajo?
Hasta hace poco, delegar era una habilidad asociada casi exclusivamente a quienes tenían personas a cargo. Hoy, cualquiera que utilice IA (que deberíamos ser todos), pone en práctica esa habilidad.
Al escribir un prompt estamos asignando una tarea, al aportar contexto estamos orientando el trabajo, y al corregir una respuesta estamos dando feedback.
En otras palabras, estamos liderando. Y eso cambia por completo la naturaleza del trabajo.
Microsoft denomina a este nuevo fenómeno como agent boss, o jefe de agentes.
Es decir, profesionales con la capacidad de gestionar de forma efectiva los agentes de IA para multiplicar su impacto y todos, independientemente del cargo que ocupemos, tendremos que aprender a ser los CEO de nuestros propios sistemas inteligentes.
La inteligencia artificial, en definitiva, está convirtiendo habilidades tradicionalmente asociadas al liderazgo en competencias básicas para cualquier profesional. Y esto también redefine qué entendemos por experiencia.
En el mundo laboral, el seniority siempre fue asociado a los años de trayectoria o el conocimiento acumulado, pero hoy esa definición dejó de ser suficiente. Ser senior hoy consiste en saber cuándo hacer las cosas uno mismo, cuándo delegarlas a un agente y cómo combinar el criterio humano con las capacidades de la inteligencia artificial para obtener mejores resultados.
No es casualidad que, según un informe de Linkedin, el 66% de los líderes sostengan que no contratarían a alguien que no tenga habilidades en IA.
Este nuevo paradigma alcanza a las organizaciones en su totalidad.
En pos de aplicar otro ejemplo de literatura del siglo pasado que sigue vigente, hace más de 30 años Peter Senge definió a las organizaciones inteligentes como aquellas capaces de aprender de manera continua.
Hoy esa definición adquiere un nuevo significado, y la IA es una parte fundamental.
Por mucho tiempo hablamos de “transformación digital”, pero digital no es lo mismo que inteligente. Una organización puede incorporar herramientas de IA y, aun así, seguir trabajando exactamente igual.
La diferencia está en pasar de la adopción a la absorción. Adoptar consiste en comprar una licencia o habilitar una nueva plataforma. Absorber implica transformar la cultura, rediseñar procesos y desarrollar nuevas capacidades para que la inteligencia artificial forme parte de la manera en que las personas trabajan, colaboran y toman decisiones.
No sorprende entonces que el Microsoft Work Trend Index concluya que los factores organizacionales como la cultura, el liderazgo y las prácticas de desarrollo del talento explican más del doble del impacto que tiene la IA respecto de factores individuales como la actitud o el comportamiento de cada persona (67% frente a 32%).
Si Stephen Covey reescribiera hoy "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", no cambiaría los hábitos: cambiaría el contexto.
El criterio, la iniciativa, la comunicación, el aprendizaje continuo y el liderazgo siguen siendo las habilidades que generan valor. Lo nuevo es que ya no son atributos de unos pocos que dirigen, sino las competencias que cada uno necesita para dirigir su propia IA.
La pregunta dejó de ser si la inteligencia artificial nos va a reemplazar.
La pregunta es si vamos a estar a la altura de liderarla.
(*) Mauricio Pastorini es un empresario uruguayo, CEO y fundador de Somnio Software con presencia en Europa