La multinacional española Repsol está a las puertas de retomar el mando de sus operaciones en Venezuela. Según adelanta este jueves el diario británico Financial Times (FT), la compañía y el Gobierno venezolano han alcanzado un pacto estratégico que se anunciará de forma inminente y que contempla un ambicioso plan de crecimiento operativo en el país latinoamericano.
Plan para triplicar la producción petrolera en tres años
El eje central del acuerdo entre Repsol y la estatal PDVSA es el incremento exponencial de la capacidad extractiva. La firma española, que mantiene una participación del 40% en el yacimiento Petroquiriquire (frente al 60% de PDVSA), gestiona actualmente tres campos terrestres que generan unos 45.000 barriles diarios.
Los planes revelados por el rotativo británico indican una hoja de ruta en dos fases:
Este movimiento se produce en un contexto de reconstrucción de la industria petrolera venezolana, tras la detención de Nicolás Maduro en Estados Unidos el pasado mes de enero y la reconfiguración de las relaciones energéticas internacionales.
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El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz.
Garantías de pago y deuda pendiente de 4.550 millones de dólares
Uno de los puntos más críticos de la negociación ha sido la seguridad financiera. Para evitar los impagos sistemáticos que Caracas protagonizó en el pasado, el nuevo trato incorpora un sistema de pago garantizado. Este mecanismo busca asegurar que Repsol cobre por cada barril de crudo y pie cúbico de gas que suministre al país en el futuro.
No obstante, el acuerdo actual presenta matices respecto al pasado. Según las fuentes consultadas por el FT, el documento no incluye un compromiso específico para el reembolso inmediato de los cerca de 4.550 millones de dólares que Repsol reclama por deudas históricas de hidrocarburos no pagados. La prioridad del pacto parece centrarse en la viabilidad de la operativa futura y la protección de los nuevos ingresos.
El impacto de las sanciones y el nuevo escenario con Estados Unidos
La vuelta de Repsol supone un giro tras un periodo de inactividad forzada. Aunque la petroquímica firmó un pacto de continuidad en 2023, sus operaciones quedaron suspendidas el año pasado cuando la administración de Donald Trump revocó las licencias a las empresas occidentales como medida de presión política.
La rehabilitación de Repsol sigue la estela de lo pactado esta misma semana entre la estadounidense Chevron y Caracas, permitiendo a la compañía norteamericana expandir su presencia. Estos movimientos forman parte de la estrategia de Washington para reflotar un sector que, lastrado por la corrupción y la mala gestión, ha pasado de producir 3,5 millones de barriles diarios en los años 90 a apenas un millón en la actualidad.
Repsol, presente en Venezuela desde 1993, reafirma con este paso su posición como uno de los mayores inversores extranjeros en el sector energético del país caribeño.