De ser el padre de la Sirenita a interpretar al padre de los Menéndez, Javier Bardem sigue mostrando su increíble versatilidad y monstruoso talento. En Monsters: la historia de Lyle y Erik Menéndez, el actor español interpreta el intenso papel de un padre abusivo en una serie de Netflix que deja en manos del público decidir quiénes son los verdaderos monstruos.
Junto con Baby Reindeer, esta serie promete poner en el centro de la conversación el tema del abuso hacia los varones, siendo clave para este año y la próxima temporada de premios del cine y la series en Hollywood.
-Javier, fue duro verte, o sea, parece que el abuso lo recibe uno casi, de tan buena que es tu actuación. ¿Cómo te sentiste vos creando, recreando a ese monstruo?
Bueno, cómo me sentí... Intenté estar dentro y fuera al mismo tiempo, es una cuestión también de salud, ¿no? y también de salud artística, no creo que a mí por lo menos me ayude el hecho de estar dentro de un carácter 24 horas a mí no, no... porque creo que me llega a cegar en un momento y no me ayuda a ver diferentes realidades. El hecho de que no hubiese demasiado donde documentarse sobre el personaje, en este caso porque no hay tantos vídeos o audios, hay apenas uno, pues me hizo también confiar mucho en el material de inicio y seguir las directrices que Ryan Murphy y Ian Brennan han escrito después de muchos años de investigación.
-Me viene a la mente esa escena en la que hablas con... José habla con su madre del abuso, del abuso que recibió ella, y de tanto abuso generacional que ha habido, o sea, quien no ha sido abusado al menos verbalmente, físicamente, si no sexualmente, pero... ¿Crees que hay una parte positiva de este show que pueda hacer que la gente se vea reflejada en esa violencia generacional y pueda ser un poco de catarsis o de...?
Sin duda, una de las razones, o quizá la razón más importante que me llevó a hacer este show y a hacer este personaje es hablar de eso. Es traer a la mesa, a la mesa de los comedores de las personas que ven este show, la discusión sobre el abuso sexual, el abuso en la niñez, emocional, físico, mental, y como cuenta la historia, también la posibilidad de que fuese sexual. Vivimos en una época en la que ya se puede hablar más abiertamente de eso, pero no lo suficiente y es importante que al final de cada capítulo hay una web, de las muchas que hay, donde se anima a la gente que haya sufrido eso a que de una manera privada a que llamen o escriban y hablen de su experiencia y se pueda tratar como se debe que es con respeto y con la delicadeza que necesitan.
-Y si bien sabemos que nadie es bueno ni malo del todo, ¿no? Pero cuando tú te metes en la piel de un personaje así, ¿hay parte tuya que lo juzga? ¿Y cómo haces para no llevarte eso a casa?
Evidentemente mi opinión sobre el personaje es una, yo he hecho de Pablo Escobar también, yo tengo mi... yo sé lo que opino sobre ese personaje, pero llega un momento en que el actor está obligado por trabajo, por oficio, a entender, no a excusar ni justificar, pero sí a entender de dónde viene en este caso el dolor del personaje que le hace causar tanto dolor a otros, para entendernos un poquito mejor, y saber que aquel monstruo, aquella persona que hizo esas barbaridades era un ser humano, no era un marciano que venía de otro planeta, era alguien como nosotros que no pudo, no supo manejar lo que le había pasado a él.