Las fiestas de San Roque, en la localidad aragonesa de Calatayud, combinan lo sacro con lo profano ya que, en cada momento, se mezcla la efusividad de la alegría popular con el fervor religioso.
Esta celebración, en honor al patrono de la ciudad, data de 1523 e incluye misas, romerías, pero también, desfiles y mucha música al son de las charangas, los conciertosy DJs que tocan en cada una de las diez peñas que forman parte de los festejos.
Lo sacro está en manos de la Cofradía de San Roque, por lo que la presencia de la imagen del santo es omnipresente en cada uno de los eventos, desde el Chupinazo inicial hasta que se prende fuego el bombo de cartón con el que terminan las fiestascuatro días más tarde.
Son 96 horas entre el 14 y el 17 de agosto en las que la música, la alegría, las tradiciones, la devoción y la cultura popular se entrelazan en las calles de Calatayud y paralizan la vida de este municipio de 20.000 habitantes de la provincia de Zaragoza.
EL CHUPINAZO, EL MOMENTO MÁS ESPERADO
El momento más esperado por todos es el Chupinazo, que se celebra en la plaza del Mercado y a la que concurren los bilbilitanos y los cerca de 20.000 visitantes que llegan a presenciar el inicio de las fiestas.
Todos aguardan ansiosos, bailando, bebiendo y cantando al son de las charangas, que uno de los miembros de las peñas encienda la cañita voladora desde los balcones de la antigua Casa Consistorial, con la que dará comienzo a las decenas de eventospreparados para todas las edades.
La imagen de San Roque preside la ceremonia y, luego, se mezcla en medio de la muchedumbre que lo carga en andas por la plaza, como si fuera uno más de los presentes que disfruta de su propia fiesta, que lleva setenta años celebrándose de esta manera.
A partir de allí, se desata la algarabía y las peñas se adueñan de Calatayud con sus charangas y los espectáculos que realizan en cada una de las carpas instaladas en distintos puntos de la ciudad. En ellas, comen, beben, realizan conciertos y festivales de DJs durante todo el día, con lo que llenan de música cada una de las calles del centro.
El jueves es el día reservado para las tradiciones, donde se lleva a cabo una corrida de toros muy particular en la plaza de la ciudad. A diferencia de lo que ocurre en otras partes de España, los toreros deben hacer su faena al son incesante de las canciones que entonan las orquestas de cada peña durante todo el evento.
Por la noche, se realiza una ceremonia para traspasar la posesión del santo de un preboste a otro. Como la imagen de San Roque es demasiado grande y pesada para bajarla de la ermita ubicada en la cumbre del cerro homónimo, diseñaron una nueva portátil, más pequeña y liviana, que se utiliza para estas fiestas y se guarda en la casa de uno de los miembros de la Cofradía, elegido por sorteo, durante todo el año.
Este cambio de guardia incluye una procesión callejera que va desde el domicilio de quien la entrega hasta el de que la recibe. Como no podía ser de otra manera, todosterminan comiendo y bebiendo en la puerta de la casa del galardonado para agasajar al elegido.
UN FINAL A TODA ORQUESTA
Esa noche nadie duerme en Calatayud a la espera del momento cúlmine de las fiestas. A las 5, se inicia la romería en la plaza del Mercado que asciende hasta la ermita de San Roque con el santo a cuestas.
A diferencias de las otras ceremonias sacras que se realizan durante el año, en esta, la imagen sube la ladera al son de las charangas y bailando entre los presentes. Esto sólo es interrumpido por la misa que se celebra fuera de la iglesia y que marca el comienzo del descenso, que finaliza con un chocolate caliente.
Esta tradición está intrínsicamente vinculada con Calatayud, ya que, en las cercanías (en el monasterio de Piedra) se preparó el primer chocolate en Europa en 1534 con el cacao traído desde México.
A partir de allí, la diversión no se detiene. San Roque es trasladado a la plaza de toros para presidir las vaquillas, en los que los más valientes corren y se divierten frente a ellas evitando que los embistan.
Por la tarde, se realiza otra similar, con la diferencia de que se colocan muñecos de capea frente a los animales. Estas imágenes, fabricadas por los propios bilbilitanos durante todo el año, compiten previamente en un concurso en el que se premian los diseños más originales.
Las fiestas se cierran con una carrera de autos locos, construidos por sus dueños, que corren y se divierten por las calles de la ciudad y con la quema de un bombo de cartón. Esto no evita que sus pobladores sigan cantando y bailando en las peñas hasta bien entrada la noche, recordando los últimos días vividos y soñando con lo que vendrá el próximo año.