Caroline Darian, la hija de Gisèle Pelicot, la mujer que llevó a juicio a su marido por haberla drogado y violado durante años además de haberla entregado a decenas de otros hombres y grabar los abusos, enfrentó "el cataclismo absoluto" que supuso todo lo ocurrido durante ese proceso que expuso "la vergüenza de llevar el ADN" de su progenitor.
"Soy la hija de uno de los mayores predadores sexuales de los últimos años, vivo desde dentro la vergüenza de llevar el ADN del apellido Pelicot, soy hija del verdugo y de la víctima al mismo tiempo, yo siento la vergüenza, sobre todo, de ser la hija de Dominique", contó en una rueda de prensa telemática para presentar su libro 'Y dejé de llamarte papá'.
"Soy la hija de uno de los mayores predadores sexuales de los últimos años, vivo desde dentro la vergüenza de llevar el ADN del apellido Pelicot, soy hija del verdugo y de la víctima al mismo tiempo, yo siento la vergüenza, sobre todo, de ser la hija de Dominique", contó en una rueda de prensa telemática para presentar su libro 'Y dejé de llamarte papá'.
Allí, expone su proceso de duelo e hizo hincapié en que "no les corresponde a las víctimas llevar la carga de la vergüenza", una frase repetida por su madre en el juicio que terminó con una condena a 20 años para su padre.
La decisión de su madre de celebrar un juicio con puertas abiertas hizo del caso un acontecimiento que convulsionó a la sociedad más allá de las fronteras francesas y convirtió en lema la frase "que la vergüenza cambie de bando", que Darian utiliza también en su libro.
"Es una fórmula que interpela a las victimas de violencia sexual que tienen miedo de afrontar la situación de tener que decir las cosas", señaló. "Es una fórmula que interpela a las victimas de violencia sexual que tienen miedo de afrontar la situación de tener que decir las cosas", señaló.
A ella la frase le vino a la mente tras descubrir los hechos, el 2 de noviembre de 2020, cuando su madre la llamó para contarle que su padre había sido detenido.
Darian pudo haber sido víctima de su padre
Durante la investigación descubrió que ella también pudo haber sido víctima, aunque esto no quedó demostrado en el juicio y Darian descarta abrir otro proceso.
A pesar de lo doloroso que fue el juicio, Darian no se arrepiente de haber dejado pasar a las cámaras porque "permitió mostrar a la sociedad lo que sucede cuando una víctima denuncia".
"Es un proceso muy violento para ellas, tener que demostrar constantemente que son víctimas de las agresiones, el sistema debe avanzar, hemos visto cómo los acusados y abogados se parapetaban y tenían un tono violento que no es aceptable", dijo.
"Mi padre, un monstruo"
En el libro, la autora narra el descubrimiento devastador de que su propio padre sea "un monstruo" y cómo trata de gestionar la mezcla de rabia, vergüenza y empatía que siente por él, a la vez que comparte la extraordinaria historia de su madre y cómo consiguió salir adelante.
"Lo que siento en estos momentos hacia Dominique es que menudo desperdicio de vida, dar rienda suelta a la perversión absoluta cuando tenía una familia que lo respetaba y amaba", aseguró a los periodistas españoles.
Pero insistió en que un padre criminal "no nos hace criminales" y consideró importante despojarse "de esa dimensión criminal de mi padre".
Lo ocurrido la ayudó investigar otros casos y crear la fundación '#Mendors pas, stop a la soumission chimique' ('#Nomeduermas, stop a la sumisión química´) que lucha para mejorar el apoyo integral a las víctimas y por la formación del personal implicado.
FUENTE: EFE