El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles que su país está preparando el comienzo de las labores de exploración "masiva" de petróleo, gas y minerales en Groenlandia. A través de su red social Truth Social, el mandatario ha destacado la trascendencia del territorio ártico, al que ha calificado de fundamental e incomparable para la seguridad tanto de Estados Unidos como de Europa.
"¡La exploración masiva de petróleo, gas y mineral se está preparando para comenzar en nuestra nueva y bella Groenlandia!", afirmó el presidente estadounidense en su publicación. Citando a expertos, Trump sostuvo además que "la cantidad de petróleo fácilmente accesible es mucho mayor que la de casi cualquier otro lugar del mundo", aunque no ha ofrecido detalles precisos sobre cómo se estructurará la participación de su país en estas actividades.
El interés por los recursos naturales y las tierras raras en el Ártico
El anuncio se produce en un contexto de creciente interés por el potencial económico y minero del territorio. La isla alberga importantes yacimientos de tierras raras sin explotar y cuenta con una posición clave ante el progresivo deshielo del Ártico, un fenómeno que está abriendo nuevas rutas marítimas estratégicas.
La posibilidad de que empresas estadounidenses operen en la zona ya venía generando movimientos previos. En agosto, las informaciones publicadas por varios medios sobre los preparativos de una compañía petrolera de EE. UU. para operar en una región remota del este de Groenlandia suscitaron inquietud entre los residentes y las autoridades locales.
Acuerdo militar permanente con Dinamarca y Groenlandia
El marco normativo y defensivo que respalda la presencia estadounidense en la zona se selló formalmente en septiembre. Donald Trump firmó un acuerdo de seguridad con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Este pacto contempla la ampliación permanente de la presencia militar estadounidense en la isla. Según los términos del texto publicados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Estados Unidos podrá modernizar y ampliar la base espacial de Pituffik —su única instalación operativa actual, enfocada en la alerta temprana de misiles y vigilancia espacial— y establecer dos nuevas zonas de defensa en el sur y el este de la isla, en concreto en Narsarsuaq y Mestersvig.
El convenio autoriza a las fuerzas estadounidenses a "acceder libremente a las zonas de defensa de Groenlandia y desplazarse entre ellas", abarcando territorio terrestre, mar y aguas territoriales, además de permitir el sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves en cualquier punto de la isla.
Clave geoestratégica en el escudo de defensa antimisiles
Más allá de los recursos energéticos, la ubicación geográfica de Groenlandia la sitúa en la ruta más corta que seguirían los misiles entre Rusia y Estados Unidos. Por ello, ocupa una posición crucial en el proyecto del escudo de defensa antimisiles 'Golden Dome' (Cúpula Dorada) impulsado por la administración Trump.
El presidente estadounidense remarcó que cualquier futuro ataque contra su país tendría que pasar por el territorio groenlandés, donde las defensas estadounidenses interceptarían de forma rutinaria "drones, misiles o cualquier otro tipo de arma que aún ni siquiera se haya concebido".
Un marco de cooperación tras las tensiones por la soberanía
El acuerdo tripartito busca encauzar y poner fin a las tensiones diplomáticas precedentes, surgidas después de que Trump amenazara repetidamente con poner el territorio bajo control estadounidense o tomarlo por la fuerza. La medida no llegó a satisfacer las aspiraciones del mandatario de incorporar plenamente la isla a Estados Unidos —pretensión que defendía como esencial para la seguridad nacional—, respetando la soberanía groenlandesa, que depende de Copenhague.
Tanto la primera ministra danesa como el jefe del Ejecutivo groenlandés valoraron de manera positiva la firma. Frederiksen subrayó en un comunicado que la alianza "refuerza nuestra seguridad común en el Ártico y la región del Atlántico Norte", mientras que Nielsen la catalogó de "beneficiosa para todos nosotros". Durante la Guerra Fría, EE. UU. llegó a contar con 17 instalaciones militares y más de 10.000 efectivos en la isla, frente a la presencia concentrada que mantiene en la actualidad.