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En los últimos días, el humo generado por los incendios forestales en las provincias canadienses de Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan, Manitoba y Ontario cruzó el Atlántico y llegó a Europa, lo que afecta principalmente al suroeste de la Península Ibérica.

Este fenómeno provocó cielos turbios y atardeceres rojizos, similares a los causados por la calima, aunque con una composición diferente.

¿Qué es el humo de los incendios canadienses?

El humo proveniente de los incendios forestales en Canadá fue transportado a través de un río atmosférico, alcanzando altitudes de entre 3.000 y 4.000 metros. A pesar de su presencia en la atmósfera, las partículas contaminantes no han llegado a la superficie, por lo que no representan un riesgo para la salud pública.

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Según el meteorólogo José Miguel Viñas de Meteored, “las partículas se mantienen a altitudes de entre 3.000 y 4.000 metros, por lo que no afectan a la calidad del aire que respiramos” .

Impacto visual en España

El humo provocó cielos más brumosos y atardeceres con tonos rojizos o anaranjados. Este fenómeno es más perceptible al amanecer y al atardecer, especialmente en las regiones afectadas del suroeste de la Península Ibérica. Aunque visualmente llamativo, no se espera que este humo tenga un impacto significativo en la calidad del aire a nivel del suelo .

Este evento destaca la capacidad del humo de los incendios forestales para recorrer grandes distancias y afectar regiones alejadas de su origen, subrayando la importancia de la cooperación internacional en la monitorización y gestión de estos fenómenos.

El humo de los incendios puede viajar grandes distancias a través de corrientes atmosféricas y afectar áreas que están mucho más lejos del foco del incendio. Este fenómeno es lo que se conoce como "transporte de humo".

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