El rey Mswati III de Esuatini (anteriormente conocido como Suazilandia) volvió a ser el centro de atención, esta vez durante su participación en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) en Sevilla, España.
El monarca africano, líder de la última monarquía absoluta en el continente, generó controversia no solo por su presencia en una conferencia sobre desarrollo y cooperación, sino por las excéntricas exigencias de lujo que acompañaron su visita a la capital andaluza.
Excentricidades en su estancia en Sevilla
El rey Mswati III, conocido por su opulento estilo de vida, sorprendió a los asistentes y al personal del hotel donde se alojó al solicitar una serie de lujos poco convencionales. Entre sus exigencias, destaca la solicitud de un trono en su suite y una foto suya a tamaño real, detalles que causaron revuelo en el entorno.
Además, la presencia de su esposa, la novena de sus 16, quien es hija del expresidente sudafricano Jacob Zuma, generó más atención, ya que fue vista de compras en varias tiendas de lujo de la ciudad, incluyendo El Corte Inglés y Zara.
La visita del rey no pasó desapercibida, ya que en un país que enfrenta enormes desigualdades económicas y sociales, sus demostraciones de ostentación contrastan con la realidad que vive su pueblo. Más del 59% de los habitantes de Esuatini viven en condiciones de pobreza, y el país enfrenta graves problemas como una de las tasas de VIH más altas del mundo.
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La realidad de Esuatini
El rey Mswati III ha sido criticado en numerosas ocasiones por sus lujos y su extravagante estilo de vida. En 2019, gastó 15 millones de euros en vehículos de lujo para sus esposas, mientras que la gran mayoría de la población de su país lucha con la pobreza y la falta de acceso a servicios básicos.
Esta disparidad se vuelve aún más chocante cuando se observa su participación en eventos internacionales como la FFD4, donde los temas de desarrollo y cooperación están en la agenda.
Sin embargo, su presencia en Sevilla también tiene un contexto político. Como monarca absoluto, Mswati III tiene un control total sobre el poder en su país. La monarquía de Esuatini se mantiene firme a pesar de las críticas nacionales e internacionales por su falta de democracia y el trato hacia su pueblo.
A pesar de las quejas sobre su régimen, el monarca busca presentarse ante la comunidad internacional como un líder dispuesto a abordar temas globales como la financiación para el desarrollo.
Estilo de vida llena de lujos
Su estilo de vida lujoso generó críticas, especialmente cuando se considera que los recursos de su país no se destinan de manera equitativa para mejorar las condiciones de vida de su gente. La presencia del rey en eventos internacionales sobre desarrollo puede verse como una oportunidad para abogar por el apoyo de su nación, pero también deja al descubierto las contradicciones que existen entre sus lujos personales y los objetivos de la conferencia.