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El ciberataque que paralizó a Jaguar Land Rover (JLR) el pasado septiembre se ha convertido en el incidente informático más costoso en la historia del Reino Unido, con un impacto estimado de 1.900 millones de libras esterlinas (2.186 millones de euros), según un informe del Centro de Monitoreo Cibernético (CMC).

El informe advierte que el ataque no solo afectó las operaciones del mayor fabricante automovilístico británico, sino también a más de 5.000 organizaciones vinculadas a su cadena de suministro.

“Este parece ser el evento cibernético más dañino económicamente que haya afectado al Reino Unido”, señaló el CMC, al subrayar que la mayor parte de las pérdidas provienen de la interrupción en la producción manufacturera de JLR y sus proveedores.

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El costo total podría superar los 2.400 millones de euros si la recuperación de la producción sufre más retrasos o si se confirma un daño mayor en la tecnología operativa.

Actualmente, la empresa —propiedad del grupo indio Tata Motors— mantiene un proceso gradual de reanudación de operaciones, con el objetivo de retomar plenamente la actividad a inicios de noviembre.

Caida de la producción automovilística

Las consecuencias del ataque también se reflejaron en la economía británica: la producción automovilística cayó un 27,1 % interanual en septiembre, según la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores (SMMT). “El cese de la producción del mayor empleador automovilístico británico ha tenido un efecto dominó en todo el sector”, indicó Mike Hawes, director general de la SMMT.

El impacto humano tampoco ha sido menor. Miles de empleados y proveedores enfrentan reducciones salariales, suspensiones temporales y despidos. El CMC advirtió que “las amenazas a la seguridad laboral derivadas de eventos de esta magnitud pueden tener consecuencias graves para el bienestar y la estabilidad de los hogares”.

Con 34.000 empleados directos y una red de más de 120.000 trabajadores indirectos, Jaguar Land Rover recibió en septiembre una garantía de préstamo gubernamental de 1.500 millones de libras para sostener su recuperación. Sin embargo, el episodio ha puesto de relieve la vulnerabilidad del sector industrial británico frente a amenazas digitales cada vez más sofisticadas.

“Este ataque marca un antes y un después en la percepción del riesgo cibernético en la industria británica”, concluye el informe del CMC.

FUENTE: El Observador

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