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El Gobierno británico ha anunciado su intención de reformar el sistema de asilo en medio de un clima de protestas sociales y tensiones políticas.

La medida busca reducir el número de inmigrantes alojados en hoteles estatales, actualmente unos 32.000, mientras esperan la resolución de sus solicitudes de asilo.

La ministra del Interior, Yvette Cooper, señaló que se creará un organismo independiente para agilizar las decisiones sobre cada caso y evitar los “retrasos inaceptables” del sistema actual, que actualmente tarda más de un año de media en resolver una solicitud.

En total, hay unos 51.000 procedimientos abiertos. Los detalles sobre la vía rápida de decisión se presentarán en otoño, y se espera aprender de experiencias de otros países europeos.

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Protestas y enfrentamientos

Durante el fin de semana, se registraron manifestaciones en varias ciudades británicas:

Los manifestantes antiinmigración se concentraron con el lema “Abolir el sistema de asilo”, mientras que grupos contrarios, como Stand Up to Racism, respondieron con concentraciones a favor del derecho de asilo, bajo lemas como “Aquí los refugiados son bienvenidos”.

En varias ciudades hubo disturbios y enfrentamientos con la Policía, aunque sin incidentes violentos graves.

En Bristol, la Policía montada intervino en Castle Park para separar a ambos grupos, implantando una “zona de dispersión” con competencias adicionales para los agentes.

En Horley, unos 200 manifestantes antiinmigración se enfrentaron a 50 activistas pro-asilo.

Contexto político y medidas propuestas

El sistema de alojamiento en hoteles ha sido criticado por sectores políticos conservadores y ultraderechistas.

El Partido Conservador calificó la situación de “caos”, mientras que el líder de Reform UK, Nigel Farage, defendió la deportación masiva de migrantes y la detención automática de solicitantes de asilo que lleguen por vía irregular, proponiendo su envío a países como Afganistán y Eritrea.

El Gobierno laborista, liderado por Keir Starmer, ha prometido suprimir progresivamente el alojamiento en hoteles antes de 2029, pero advirtió que el proceso deberá ser gradual y ordenado.

Recientemente, un tribunal otorgó al ayuntamiento de Epping una orden para expulsar migrantes del Hotel Bell, tras incidentes que generaron preocupación social.

En resumen, Reino Unido enfrenta un aumento de tensiones sociales y políticas alrededor de la inmigración, mientras el Gobierno busca agilizar y reformar el sistema de asilo ante la presión de la opinión pública y las críticas de distintos sectores.

Temas:

Reino Unido inmigrantes protestas tensiones

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