Desde cambiar de trabajo hasta elegir una nuevo teléfono o computadora, las emociones son siempre protagonistas de nuestras decisiones. Aunque creamos que son procesos lógicos, lo cierto es que el 95% de las decisiones de compra son emocionales, aunque sean luego justificadas racionalmente.
¿Como influyen las emociones en nuestro comportamiento?
Lo que pensamos y sentimos influyen directamente en cómo actuamos. Si, por ejemplo, ante un examen mi voz interior me dice que no aprobaré, ese pensamiento generará emociones como el miedo y la angustia, que a su vez afectarán mi desempeño.
Ahora, ¿qué pasa en el mundo corporativo donde la toma de decisiones parece consecuencia de un análisis racional y analítico?
Según un informe de la Asociación Americana de Psicología, 8 de cada 10 ejecutivos admiten que sus emociones influyen en su desempeño ¿De qué manera? Bajo presión, el cerebro prioriza lo emocional por sobre lo racional, debilitando así la intervención de de la parte del cerebro que se ocupa de planificar y controlar. Esto conlleva a respuestas más “viscerales", pero no siempre serán las más adecuadas. Es científico.
El concepto de inteligencia emocional (IE), popularizado por Daniel Goleman, se refiere a la capacidad de identificar, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás. Esta habilidad es crucial tanto en el ámbito laboral como en el personal, donde la regulación emocional contribuye a mantener relaciones más saludables y una vida más equilibrada.
Emociones: Cuando el cuerpo habla
Frases como: "tengo mariposas en el estómago" o "me late rápido el corazón" son sólo un reflejo de la manera en la que el cuerpo refleja nuestras emociones, influenciando nuestras decisiones de manera inconsciente.
De allí que la gestión de las emociones es clave, ya que puede llegar a tener impacto significativo en nuestra salud. Estrés, ansiedad o incluso problemas cardíacos pueden estar directamente relacionados con la falta de regulación emocional.
¿Qué puedo hacer con mis Emociones?
La buena noticia es que es posible aprender a gestionarlas (no controlarlas);
Existen 5 pasos clave que, según la ciencia, permiten estar emocionalmente más estable:
Meditación y el mindfulness. Ayudan a fortalecer la conexión entre la amígdala (emociones) con la corteza prefrontal (toma de decisiones). Respirar y “contar hasta 10” nos da tiempo a gestionar las respuestas y que éstas sean más conscientes y racionales.
No “ocultar o negar” las emociones: Las emociones se atraviesan. Por eso al reconocerlas, racionalizarlas y aceptarlas disminuyen su intensidad y nos permite vivir con mayor equilibrio emocional
Cambiar la interpretación de un hecho: Nuestros pensamientos determinan cómo lo interpretamos. Cambiar esa interpretación puede modificar nuestras respuestas emocionales y mejorar cómo nos sentimos frente a las circunstancias. Pruébalo y ya lo verás.
Vida Sana: Alimentación adecuada, buen descanso, actividad física y momentos recreativos y sociales ayudan a mantener el stress bajo y son esenciales para el sistema límbico, donde se procesan las emociones.
Utilizar estas herramientas abre un camino diferente a partir de la experiencia de sus resultados. Y es vital recordar que el poder de identificar y gestionar tus emociones es de cada uno y hacerlo es el primer paso para mejorar la calidad de vida.
FUENTE: Silvina Ramos Mosquera