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El candidato del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, se perfila como el próximo presidente del Gobierno de España según las encuestas, y en las últimas semanas de campaña pidió un voto útil para alcanzar una mayoría amplia que le permita evitar los pactos con Vox, un socio incómodo.

En ese camino, Feijóo, que obtuvo "el milagro" de gobernar cuatro períodos en su Galicia natal con mayoría absoluta, apuesta a convencer incluso a votantes desilusionados del PSOE con su estilo moderado y predecible, de hombre de centro reformista, y su discurso que apunta a "unificar a España".

Para este dirigente de perfil conservador, nacido hace 61 años en la aldea de Os Peares, en la España rural, que estudió en un internado de Castilla y León y se graduó en Derecho en la Universidad en Santiago de Compostela, parece haber llegado el momento cúlmine de su carrera política, tras haber unificado al PP en medio de una crisis interna que derivó en la salida de Pablo Casado y su sorpresiva llegada a la cumbre del partido.

No fue la primera vez que algo inesperado se cruzó en su camino. Un joven Feijóo quería ser juez pero cuando su padre, que era empleado de mantenimiento, se quedó sin trabajo, comenzó su carrera de funcionario público en 1985.

Sus primeros pasos en política los dio en 1991 en Galicia, en la consejería de Agricultura, junto a un futuro ministro de Sanidad que lo llevó con él a Madrid en 1996. En la capital, asumió la jefatura del Instituto Nacional de Salud, luego del servicio de Correos, antes de regresar a Galicia en 2003 como director regional de Obras Públicas. Tres años después, asumió la presidencia del PP regional.

En 2009 llegó a la Presidencia de la comunidad de Galicia, cargo que revalidó de forma consecutiva con cuatro mayorías absolutas, igualando la marca de Manuel Fraga, uno de sus referentes políticos.

Ahora busca convertirse en "el primer presidente del gobierno nacido en la España rural", según dice un anuncio de su campaña, en la que prometió "derogar el sanchismo", rechazó los pactos de Pedro Sánchez con Bildu y con ERC e incluso propuso a los socialistas abstenerse en el proceso de investidura para permitirle gobernar en solitario en caso de ganas la elección del domingo, lo que evitaría forzar un gobierno de coalición con Vox.

El PP tuvo un fuerte espaldarazo en las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, que busca refrendar Feijóo en las generales del domingo, después de una corta campaña en la que Sánchez parece haber recuperado un poco de terreno las últimas semanas después de la debacle de la izquierda en las urnas, en especial de sus socios de Podemos. 

Entres sus planes si llega a La Moncloa, prometió rebajar el impuesto sobre la renta para quienes ganan menos de 40 000 euros al año y revisar un impuesto extraordinario de 3.000 millones de euros que provocó la ira de bancos y empresas energéticas, pero respetar la reforma laboral que impulsó su rival de Sumar, Yolanda Díaz, con el argumento de que "fue pactada" entre sindicatos y patronales. En otro orden, adelantó que derogará la Ley de Memoria Democrática y la Ley Trans y revisará o ajustará otras normas aprobadas durante la actual Legislatura.

Muy discreto sobre su vida privada, en una entrevista al suplemento femenino del diario El Mundo dijo ser muy feliz por haber sido padre a sus 55 años, "en el último minuto del partido". Es "el mejor regalo que me ha hecho la vida", dijo este seguidor del club de fútbol gallego Deportivo La Coruña, que está en pareja con Eva Cárdenas, ex jefa de Zara Home, la cadena de tiendas del hogar de la multinacional gallega Inditex.

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