Presión arterial: qué es lo que produce su aumento y cuáles son sus riesgos
Entérate de cómo proteger tu corazón y los niveles de presión arterial para evitar problemas en la salud cardiovascular.
La presión arterial, un indicador crucial de la salud cardiovascular, es una medida clave que todos deberíamos entender. Desde la definición de sus categorías hasta los riesgos asociados, este artículo explora a fondo la presión arterial elevada y ofrece información valiosa para la prevención y el control.
De la mano de expertos, es importante estar al tanto de cómo se encuentra tu salud y la presión arterial es un factor clave. Entender qué síntomas podrían traducirse en una presión alta es fundamental para saber cuándo acudir a un médico especialista en salud cardiovascular y evitar futuros problemas mayores.
Presión arterial: qué debo saber sobre los niveles y síntomas posibles
La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg), y sus valores son fundamentales para evaluar la salud cardiovascular. Desde la presión arterial normal hasta la hipertensión de etapa 2, cada categoría tiene implicancias significativas.
La presión arterial elevada, aunque no constituye una condición específica como la hipertensión, debe tomarse en serio, ya que tiende a empeorar con el tiempo si no se maneja adecuadamente, según explican desde Mayo Clinic.
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Controles permanentes sobre la presión arterial podrían prevenir problemas mayores en la salud.
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Presión arterial normal: 120/80 milímetros de mercurio o inferior.
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Presión arterial elevada: entre 120 y 129 milímetros de mercurio y el valor inferior está por debajo de 80 mm Hg.
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Hipertensión de etapa 1: entre 130 y 139 milímetros de mercurio o el valor inferior está entre 80 y 89 mm Hg.
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Hipertensión de etapa 2: valor superior es 140 mm Hg o más, o el valor inferior es 90 mm Hg o más.
La falta de síntomas evidentes hace que la presión arterial elevada sea un riesgo silencioso. La ausencia de signos físicos subraya la importancia de los chequeos regulares, tanto en el consultorio médico como en casa.
La no detección y control de la presión arterial elevada pueden llevar a complicaciones graves, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y, según algunas investigaciones, deterioro cognitivo a largo plazo.
La única forma de identificarla es a través de chequeos regulares. Esto destaca la importancia de las visitas periódicas al médico y la monitorización de la presión arterial en el hogar. En niños, es esencial comenzar a controlar la presión arterial durante las citas de bienestar a partir de los 3 años, y para los adultos, los controles al menos cada dos años son fundamentales.
Presión arterial: causas, consecuencias y prevención de problemas de salud
La presión arterial elevada puede derivar de diversos factores, desde la acumulación de grasas en las arterias hasta condiciones médicas específicas. La ateroesclerosis, caracterizada por la acumulación de grasas y colesterol en las paredes arteriales, puede contribuir al aumento de la presión arterial.
Además, ciertas afecciones y medicamentos, como trastornos de las glándulas suprarrenales, enfermedades cardíacas congénitas, drogas ilícitas y enfermedades renales, pueden desencadenar o agravar la presión arterial elevada.
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La comida chatarra puede causar obesidad y una presión arterial elevada, peligrosa.
- Obesidad o sobrepeso.
- Antecedentes familiares de hipertensión.
- Falta de actividad física.
- Dieta rica en sal o baja en potasio.
- Consumo de tabaco.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Afecciones crónicas como enfermedad renal y diabetes.
- Edad avanzada.
- Raza (mayor incidencia en personas de raza negra).
La prevención y el manejo efectivo de la presión arterial elevada a menudo se centran en cambios en el estilo de vida. Adoptar hábitos saludables, como una dieta equilibrada y baja en sal, la práctica regular de ejercicio, evitar el tabaco y controlar el estrés, son clave:
- Mantén una dieta equilibrada y baja en sal.
- Ejercítate regularmente para mantener un peso saludable.
- Evita el tabaco y limita el consumo de alcohol.
- Realiza chequeos regulares de la presión arterial.
- Controla el estrés mediante técnicas de relajación.
- Fomenta la conciencia sobre la importancia de la salud cardiovascular.
- Busca orientación médica si hay factores de riesgo presentes.