Christian Horner, quien lideró Red Bull Racing durante dos décadas, fue despedido de su cargo como director del equipo. Su salida se produce en un momento de dificultades para el equipo, que actualmente ocupa el cuarto lugar en el Campeonato de Constructores, a una distancia considerable del líder, McLaren.
Una era de éxitos, pero también de desafíos recientes
Bajo la dirección de Horner, Red Bull Racing alcanzó grandes éxitos, incluyendo seis títulos de Constructores y ocho campeonatos de Pilotos, con figuras como Sebastian Vettel y Max Verstappen.
Estos logros consolidaron a Red Bull como uno de los equipos más exitosos en la historia reciente de la Fórmula 1.
Sin embargo, en los últimos 18 meses, el equipo enfrentó varios desafíos. La salida de figuras clave como el diseñador Adrian Newey y el director deportivo Jonathan Wheatley, sumada a la disminución del rendimiento del equipo, parece haber influido en la decisión de Red Bull de prescindir de Horner.
Aunque el equipo sigue siendo competitivo, no ha logrado mantener el dominio que exhibió durante sus años más dorados.
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Tensiones internas y nuevos desafíos
La despedida de Horner no solo responde a factores deportivos. Fuentes cercanas al equipo han señalado tensiones internas y diferencias en la gestión del rendimiento del equipo, lo que ha llevado a una reestructuración. Horner, quien estuvo al mando de Red Bull desde 2005, había sido una pieza clave en la estrategia y crecimiento de la escudería, pero las últimas temporadas marcaron un cambio de rumbo.
A partir del Gran Premio de Bélgica, Laurent Mekies, quien anteriormente estuvo al frente de Racing Bulls, asumirá el cargo de director general de Red Bull Racing. Esta transición marca el final de una era para el equipo y deja una huella en la historia reciente de la Fórmula 1.
La decisión de despedir a Horner pone fin a una era de grandes logros, pero también a una etapa de retos que el equipo de Milton Keynes deberá enfrentar bajo nueva dirección. La salida de Horner podría marcar el comienzo de un nuevo ciclo para Red Bull Racing, con el desafío de recuperar el nivel de éxito que los convirtió en una de las escuderías más dominantes de la Fórmula 1 en la última década.