Ya no es cuestión de elegir partidos por su dimensión. Los mismos síntomas ligueros madridistas del Leganés se repitieron de inicio a puertas de una final.
Sólo las ganas de Endrick estaban a la altura de una cita a la que sí concedió importancia la Real Sociedad. Con su mejor once Imanol Alguacil y un ataque que encontraría la forma de mostrar las carencias de una defensa experimental de 'Carletto'.
Lucas Vázquez quiso tapar la mala ubicación de los centrales y quedó a medio camino. No llegó al balón peinado por Pablo Marín y dejó toda su banda libre para la carrera de Barrenetxea.
Sin oposición alguna, superó con facilidad por abajo a Lunin. Eliminatoria igualada en 16 minutos. El Real Madrid debía responder sin Mbappé, reservado en el banquillo.
Es el momento en el que todas las miradas se dirigen en la búsqueda de un referente, Vinícius, que ha perdido el gol (un tanto en nueve partidos).
De lo que nunca se le podrá acusar es de falta de personalidad. Lo intentó siempre mientras el Real Madrid buscaba dar sentido a su juego, sin fluidez en la pareja Tchouaméni-Fede Valverde en el centro del campo, encontrando la luz cada vez que entraba en contacto con el balón Bellingham.
La Real Sociedad se sintió con confianza, fiel a la filosofía de su técnico fue arriba a la presión y esos riesgos suelen costar caros ante un equipo que explota a la perfección la velocidad de sus atacantes en transición.
Perdió por lesión a uno de sus pilares, el central Aguerd, y tres minutos después recibió un duro castigo. La imaginación de 'Vini' para diseñar, pegado a la cal, un pase perfecto al espacio a la velocidad de Endrick. Ganó la espalda a los centrales y definió con tranquilidad, suave y picado a la salida de Remiro.
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El Real Madrid, a la gran final de Sevilla.
El castigo exigía un paso más a la Real Sociedad. Pese a sus buenas sensaciones no había vuelto a probar a Lunin. Bellingham ya se había adueñado del partido con sus controles imposibles y carreras elegantes. Debía sostener el pequeño arreón madridista que no encontraba la puntería de Vinícius ni de Endrick.
Tampoco en la reanudación antes de que el partido enloqueciera, cuando Rodrygo acarició un gol olímpico que evitó Remiro sobre la línea.
Era el momento de buscar la gloria para la Real. Dar un paso al frente y no quedarse sin intentarlo. Aumentó la sensación de inseguridad madridista desde una perdida de Camavinga en uno de esos balones prohibidos jugando de lateral, horizontales cruzando la defensa, que pudo costar caro.
Un disparo de Zubimendi desviado por Asencio y otro, tras córner salvado por una buena estirada de Lunin cuyo rechace mandó Oyarzabal a la grada, con poco angulo, daban forma al aviso de lo que estaba por llegar. Un festival goleador en 18 minutos, un intercambio de golpes espectacular, digno de un partido copero que convirtió el duelo en una moneda al aire.
El terreno favorito del Real Madrid
En ocho minutos, entre el 72 que Pablo Marín exhibía velocidad en la banda de Camavinga, apuraba línea de fondo y se aliaba con Alaba, que mandaba dentro de su portería el centro tenso, y el 80, cuando de nuevo aparecían los dos mismos protagonistas en la foto, Camavinga superado por Kubo y Alaba, que desviada un disparo de Oyarzabal y lo convertía en imposible para Lunin, la Real Sociedad remontaba la eliminatoria.
El Real Madrid entraba en el terreno del que es especialista. El de la épica. Cuando el fútbol abandona cualquier acadamecismo y se impone la supervivencia. El momento de locura donde sale a relucir el descaro.
Es ahí donde siempre hay que contar con Vinícius. Lo pudo sentar antes Ancelotti por desacierto y sacó rédito a su apuesta cuando el brasileño levantó de la lona a su equipo con una jugada con su sello inconfundible. Desafiando a todos por su banda y poniendo el balón medido a la llegada de segunda línea de Bellingham.
El 2-3 se enlazaría en menos de cuatro minutos con el empate, desperdiciando entre medias 'Vini' un mano a mano con Remiro para hacer su gol, explotando el potencial aéreo de Tchouaméni en un saque de esquina en el minuto 86 que debía cerrar la semifinal. Nada más lejos de la realidad.
La voluntad de la Real de morir en área rival encontró el premio en el añadido. Otra vez superado Camavinga, una falta que precedió el golpeo de Sergio Gómez, el fallo grave de Lunin al medir mal en su vuelo y el cabezazo milagroso de Oyarzabal.
Minuto 93, todo destinado a una prórroga que casi evitó Bellingham, calcando la acción de su gol. A centro de Vinícius, topándose en esta ocasión con una buena mano de Remiro.
Las fuerzas flaqueaban en una nueva prórroga evitable en un calendario tan cargado. Le sirvió al Real Madrid para sacar partido de su mayor profundidad de banquillo.
Mientras la Real perdía extasiados a Kubo y Oyarzabal, el Real Madrid ganaba con frescura a Brahim o Güler. Vinícius seguía con su particular guerra y Mbappé era el que más rondaba el gol. Un disparo al lateral de la red y un cabezazo eran los intentos de la primera parte.
Se ganó por insistencia el pase a la final el Real Madrid ante una Real Sociedad desfondada. Lo buscó hasta que lo encontró en el 115. Con el saque de esquina de Güler y el testarazo al primer palo de Rüdiger para dar el pase a una final en la que ya espera al Atlético de Madrid o el Barcelona.
Final 41° de Copa del Rey para el Madrid
El merengue accedió a su final 41 del torneo, la tercera de Carlo Ancelotti como técnico, que en caso de triunfo se convertirá en el entrenador madridista con más conquistas.
El Barcelona, que el miércoles tiene en su mano conseguir en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid su presencia 43 en una final, es el equipo que más finales por el título ha disputado, por delante del Real Madrid que igualó las 41 del Athletic Club de Bilbao.
El conjunto madridista, ganador de sus dos últimas presencias en las finales de 2024 (2-1 ante el Barcelona) y 2023 (2-1 a Osasuna), presenta el mismo número de triunfos, veinte, que derrotas.
Es el tercer equipo más laureado de la competición tras el Barça (31) y el Athletic (23).
Carlo Ancelotti ganó las dos finales de Copa del Rey que alcanzó en sus dos etapas en el banquillo madridista, la primera en 2014 en Mestalla, derrotando al Barcelona 2-1 con goles de Gareth Bale y Ángel Di María.
En 2023 se impuso a Osasuna en La Cartuja de Sevilla, el mismo escenario de la final de esta edición, 2-1 con un doblete de Rodrygo Goes.
En la última década solamente hubo un técnico que conquistó la Copa del Rey en más de una ocasión. Fue Luis Enrique Martínez al mando del Barcelona y lo consiguió en tres ediciones consecutivas entre 2015 y 2017.
La Copa del Rey fue el título con el que estrenó su historial de éxitos como técnico madridista Ancelotti en 2014, convirtiéndose en el undécimo técnico que lo ganaba para el conjunto madridista. Nueve años después logró su segunda conquista y en Sevilla, el 26 de abril, puede ser el que más veces lo consiga.
FUENTE: EFE