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La detección de un brote de la cepa Andes a bordo del crucero MV Hondius ha puesto bajo la lupa la agresividad de esta variante. A diferencia de otras cepas, el hantavirus Andes se caracteriza por una progresión veloz y una alta letalidad, transformando síntomas inicialmente banales en una insuficiencia respiratoria crítica en pocos días.

A continuación, detallamos las fases y la evolución clínica de este patógeno según la información epidemiológica actual.

El desafío del periodo de incubación silencioso

Una de las mayores dificultades para el control de la cepa Andes es su extenso periodo de incubación. Una persona puede portar el virus sin presentar señales durante un tiempo que oscila entre los 4 y los 42 días (pudiendo llegar hasta los 45 en casos excepcionales).

Esta ventana temporal explica por qué los casos en el brote actual han aparecido de forma escalonada, obligando a mantener a los contactos estrechos bajo vigilancia médica estricta durante más de un mes.

Fase inicial: el "camuflaje" de una gripe

La infección comienza con síntomas muy inespecíficos que suelen confundirse con una gripe común, un resfriado severo o incluso COVID-19. Esta etapa suele durar entre tres y seis días y se manifiesta con:

Fase crítica: el Síndrome Cardiopulmonar

El punto de inflexión de la cepa Andes ocurre cuando el virus ataca los pulmones y el corazón. Es en este momento donde la letalidad se dispara, situándose entre el 30% y el 50% de los casos graves. La progresión en esta fase incluye:

Temas:

Gripe Shock} Hantavirus

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