En un acto cargado de significado simbólico e institucional, el rey emérito Juan Carlos I, de 88 años, reapareció este domingo en la localidad francesa de La Ferté-Vidame para recibir el Premio Saint-Simon por sus memorias Reconciliación. Durante la ceremonia de entrega, el ex jefe del Estado repasó los motivos que le llevaron a escribir el libro junto a la autora francesa Laurence Debray y definió la obra como un «último legado» para la sociedad española, al nivel de las «instituciones democráticas» que permitieron a España «vivir en paz desde hace 50 años».
Acompañado por su hija mayor, la Infanta Elena, y sus nietas Victoria Federica de Marichalar e Irene Urdangarin, el monarca se dirigió a una audiencia de más de 200 personas en una sala cuyo aforo formal estaba limitado a 150 asistentes.
En su intervención, el anterior monarca asumió abiertamente que romper el silencio no estuvo exento de riesgos: "Este premio me confirma en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que guardar silencio. Es una elección más temeraria que prudente la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad".
Un proceso de escritura impulsado "entre dudas y heridas" desde el exilio
El rey emérito situó la génesis del proyecto editorial —publicado por la editorial Stock en Francia y por Planeta en España a finales de 2025, además de contar con una reciente traducción al árabe— en el momento inmediatamente posterior a su salida del Palacio de la Zarzuela en agosto de 2020. Don Juan Carlos I recordó cómo su traslado a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) le ofreció el entorno adecuado para reflexionar sobre su trayectoria pública y personal en medio del impacto mediático derivado de las investigaciones sobre sus finanzas.
"Yo mismo empecé este proyecto de libro con Laurence Debray cuando abandoné el Palacio de la Zarzuela para encontrarme bajo cielos lejanos u hospitalarios. Necesité la distancia y la tranquilidad que me brindaba esta nueva tierra de acogida para replantearme mi destino; entre dudas y heridas, pero bien lejos de la amargura". Con ello, defendió su intención de aportar su "parte de verdad, con autenticidad y sinceridad".
En un tono distendido ante los asistentes, bromeó sobre su incursión formal en las letras: "Heme aquí, investido como rey memorialista. Una categoría bastante rara y que faltaba entre mis numerosas condecoraciones".
Paralelismos históricos con el duque de Saint-Simon y guiño a Francia
Durante el discurso de aceptación, Juan Carlos I trazó diversos paralelismos entre su alejamiento de la corte madrileña y la vida del propio Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon. El célebre memorialista del siglo XVIII —nombrado Grande de España por Felipe V— redactó sus célebres crónicas retirado precisamente en el Dominio de La Ferté-Vidame, escenario donde hoy se celebró el acto.
"Saint-Simon no escribió sus Memorias en Versalles, sino retirado de la Corte, como si la escritura de memorias exigiera un alejamiento del poder y del palacio", observó el monarca. Asimismo, aprovechó la oportunidad para resaltar sus lazos de parentesco histórico con la casa de Orleans y con Felipe V, señalando el viaje de Saint-Simon a España y los elogios que este dedicó a parajes como El Escorial, Aranjuez o Segovia.
Refiriéndose al duque, citó unas palabras que aplicó a su propia vivencia vital: "¿Dejó centellear un corazón francés, sin dejar de mostrarse al mismo tiempo como el monarca de los españoles? ¿Acaso no es finalmente mi caso también?". Recordó así su biografía itinerante —nacido en Roma, criado en Suiza y Portugal, llegado a España a los diez años y actualmente afincado en Abu Dabi— antes de reafirmar su especial afección por el país galo y el idioma francés, que fue su primera lengua hablada y con la que redactó el texto original de la obra.
Primera vez que el galardón recae en un monarca y donación del premio
El Premio Saint-Simon fue creado en 1975 con motivo del tricentenario del nacimiento del aristócrata francés y está especializado en literatura memorialística. La edición de 2026 marca un hito histórico al ser la primera ocasión en que la distinción recae sobre una figura real. Para conseguirlo, la obra impuso su candidatura frente a otros finalistas de relieve como el ensayista y escritor Régis Debray o la cantante e ícono cultural Patti Smith.
El galardón, dotado con 5.000 euros, ha distinguido a lo largo de su historia a personalidades destacadas de la intelectualidad y la política gala, tales como el ex primer ministro Michel Debré, el almirante Philippe de Gaulle, el filósofo Bernard-Henri Lévy o el cineasta Claude Lanzmann. Según confirmó la coautora Laurence Debray a la agencia EFE, tanto el rey emérito como ella han decidido donar la cuantía económica íntegra del premio a la entidad organizadora. Este reconocimiento constituye la segunda distinción literaria recibida por Reconciliación en suelo francés, tras haber ganado en abril el Premio Especial del Jurado del Libro Político en la Asamblea Nacional en París.
Reivindicación de la vinculación con España a pesar de la distancia
Para concluir su alocución, el rey emérito enfatizó que su estancia en el extranjero no interrumpe el vínculo sentimental e institucional que mantiene con la sociedad española tras sus casi cuarenta años de reinado (1975-2014).
"Recibir esta recompensa es un honor que me toca profundamente. La recibo con mucha gratitud, para mí, pero también para España que quiero tanto, y a la que, viva donde viva, perteneceré siempre", concluded don Juan Carlos I, reafirmando el carácter patriótico de sus memorias y sellando un acto con el que busca consolidar su testamento político.