La guerra entre Italia y el grupo La Mafia se recrudece. El país transalpino consiguió en 2018 que el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) ordenase la nulidad a escala comunitaria de la marca La Mafia se sienta a la mesa, buque insignia de esta cadena de restauración de inspiración italiana nacida en Zaragoza.
Ahora, la República de Italia ha logrado que la marca quede anulada también en España, un paso clave para obligar al grupo a que cambie de nombre y deje de usar esta denominación.
La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha entendido que este distintivo es "contrario tanto al orden público como a las buenas costumbres", según una resolución fechada el 26 de febrero a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN. El organismo estima la solicitud de nulidad de marca realizada por Italia, dado que el signo "reproduce de manera directa el nombre de una organización criminal real, cuya actividad no constituye un fenómeno remoto o meramente literario, sino una realidad persistente".
Esta resolución acepta las demandas de la República de Italia, que batalla desde hace años para conseguir que La Mafia deje de utilizar una denominación que considera ofensiva, especialmente por vincularse a experiencias agradables como la gastronomía y el ocio. La OEPM avisa de que esta organización criminal lleva instalada en España desde antes de que la empresa registrase la marca y señala que sus actividades son "contrarias a los principios éticos y morales reconocidos en todos los Estados miembros".
En este sentido, pone de relieve que "España ha servido desde hace años como polo para el tráfico de drogas y, especialmente, para el lavado de dinero a través de la compra de hoteles, restaurantes y bares en las zonas más turísticas".
Asimismo, añade que "los valores morales fundamentales de la UE y de los Estados miembros impiden el registro de este tipo de signos como marca y su explotación comercial, ya que ofendería y perturbaría profundamente a las víctimas y sus familiares".
El grupo La Mafia argumentaba que la marca proviene de un libro de recetas denominado La mafia se sienta a la mesa y se apoyaba en el derecho a la libertad de expresión, defendiendo su uso común en el sector audiovisual y literario.
"No es lo mismo utilizar el nombre de la mafia en una obra artística que para un negocio, banalizando hechos que resultan ofensivos para un país", explica Josep Carbonell, socio de propiedad intelectual e industrial de Fieldfisher, el despacho que ha asesorado a Italia en este procedimiento.
En su día, el TGUE ya entendió que utilizar esta denominación implicaba una "banalización de la criminalidad organizada o incluso una romantización" del término, ya que aludía a una organización que se apoya en "la intimidación, la violencia física y el asesinato a fin de ejercer actividades" como "el tráfico ilegal de drogas y de armas, el blanqueo de dinero y la corrupción".
En paralelo a la declaración de nulidad que acaba de conseguir, Italia ha acudido ya a los juzgados de lo mercantil de Barcelona para impedir que la compañía siga utilizando el distintivo. Pese a que el procedimiento está en fase preliminar, "la resolución podría dictarse en menos de un año y, si es favorable, les obligaría a cesar en la utilización de la marca", advierte Carbonell.
El grupo La Mafia dispone de un mes para presentar un recurso ante la resolución de la OEPM, algo que previsiblemente hará.
La compañía aragonesa crece a un ritmo acelerado desde la pandemia y elevó sus ingresos un 12% en el último ejercicio, hasta los 132 millones de euros. La Mafia tiene 114 restaurantes en España y quiere llegar a los 200 en 2029, a pesar de esta polémica en torno a su marca.