Después de acaparar titulares de las revistas del corazón alrededor del mundo, Kate Middleton, la princesa de Gales, ha vuelto a la escena pública con un look que sorprendió a más de uno.
Días atrás, durante su visita al Museo de Historia Natural de Londres, Kate sorprendió con un cabello en tonos mucho más claros: un rubio dorado con un toque miel, una versión luminosa y fresca jamás vista en la princesa.
Castaña y sin William
La futura reina consorte de Inglaterra se llevó todas las miradas, al aparecer, sin la compañía de su marido, en la tribuna del esperado duelo entre Inglaterra y Australia en la Copa Mundial Femenina de Rugby al que asistió como patrona de la Rugby Football Union.
En su regreso a su clásica melena, apostó por un semirrecogido muy pulido que dejó su rostro enmarcado gracias a los mechones delanteros sujetos hacia atrás, que le aportaban un volumen natural El resto de su melena caía suelta con ondas sobre su traje sastre negro de corte impecable, acompañado de una blusa blanca con volantes en el escote que aportaba un toque romántico y femenino
Su maquillaje, fiel a su estilo clásico, destacó su mirada con un eyeliner sutil y sombras neutras, mientras que sus labios lucieron un tono nude con acabado satinado, perfecto para mantener la elegancia sin perder frescura.
En el estadio, se la vio serena y disfrutando el encuentro deportivo que celebró como una fanática más de la selección inglesa de rugby femenino.
La princesa que perdió el trono
Este recreo estético que se tomó Kate se vio reflejado también en los resultados de la última encuesta sobre popularidad dentro de la familia real, donde Kate Middleton perdió su lugar como la figura mejor valorada, una posición que ostentaba con firmeza desde hace años.
Los rumores no se hicieron esperar y se multiplicaron las versiones que afirman que el regreso a la "clásica Kate" responde a cómo pudo afectar su disgresión a la imagen de la familia real británica.
Sin dudas, Kate Middleton sigue demostrando que cada una de sus apariciones provoca una enorme repercusión en la corona que sigue de cerca los pasos de la princesa, dentro y fuera del Palacio de Buckingham.