El 'superniño' amenaza con temperaturas extremas en el verano de España.
España acaba de entrar en una primavera que ya tuvo registros térmicos inusuales que han superado los 30 grados en diversos puntos del país, incluso en el norte. Esta situación anticipa un debate recurrente sobre la intensidad del próximo verano, marcado por la posible llegada de un fenómeno climático de escala global originado en el Pacífico tropical.
La aparición de este calentamiento anómalo del océano altera los patrones de viento y presión a nivel global. En su versión más intensa, denominada 'superniño', el fenómeno modifica la circulación atmosférica de todo el planeta. Aunque sus efectos en Europa no son lineales, su presencia aumenta significativamente la probabilidad de veranos mucho más cálidos en el sur del continente.
El factor del 'superniño' y el calentamiento global
El impacto de El Niño en España se manifiesta principalmente al alterar la dinámica atmosférica habitual, facilitando la llegada de masas de aire cálido procedentes del norte de África. Esto se traduce en una mayor frecuencia de olas de calor que, además, podrían ser más largas o presentarse anticipadamente durante la temporada.
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Los expertos advierten por un verano con temperaturas extremas.
Este escenario se ve agravado por el contexto de calentamiento global. Al desarrollarse sobre una base térmica ya elevada por el cambio climático, los efectos de El Niño se suman a una temperatura media superior, lo que dispara la posibilidad de alcanzar valores extremos. Los expertos coinciden en que los fenómenos climáticos actuales operan ahora sobre un planeta mucho más cálido.
Probabilidades y variabilidad regional en España
La comunidad científica sigue de cerca la evolución de este fenómeno en la previa del verano europeo. Según la meteoróloga Mar Gómez, la probabilidad de que surja actualmente se sitúa en un 61%, con la posibilidad de que sea especialmente intenso. No obstante, el clima mantiene su carácter variable y no todas las regiones españolas responderán con la misma contundencia ante estos cambios.
El norte de la península, por ejemplo, podría contar con cierta protección gracias a la influencia atlántica, que suele introducir aire más fresco y húmedo. En cualquier caso, los expertos recuerdan que estas proyecciones basadas en tendencias y escenarios probabilísticos no son certezas absolutas, debido a la naturaleza caótica de la atmósfera y la compleja organización de las presiones.