29 de julio de 2026 10:21 hs

Existe una combinación atmosférica que infunde un respeto reverencial en los mandos técnicos y en las brigadas que combaten el fuego en el monte: la regla del 30-30-30. Se trata de un umbral técnico de alerta meteorológica en el que las condiciones del entorno se vuelven tan hostiles que los esfuerzos del operativo de extinción pueden resultar casi inútiles ante la propagación de las llamas. Esta situación límite afecta no solo a los bosques de España, sino también a los de países vecinos como Francia y Portugal.

¿Qué es la regla del 30-30-30 y por qué preocupa a los bomberos forestales?

Esta alerta representa la condición atmosférica que ningún equipo de emergencia desea afrontar sobre el terreno:

  • Más de 30 grados centígrados de temperatura ambiental.

  • Menos del 30% de humedad relativa en el aire.

  • Vientos superiores a los 30 km/h de velocidad.

Esta situación meteorológica extrema ha estado presente en episodios críticos de incendios en Ávila, Madrid y Toledo, así como en el fuego registrado semanas atrás en Los Gallardos (Almería). Esta combinación favorece un avance vertiginoso del fuego y limita drásticamente las opciones de ataque directo por parte del personal contraincendios, aunque los especialistas destacan que la evolución depende también de factores clave como la topografía y la tipología de la vegetación.

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Mitos y realidades: ¿se cumple el 30-30-30 en los grandes incendios forestales?

El manejo de este indicador es habitual en los protocolos de prevención e información comunitaria durante olas de calor. Sin embargo, la estadística desmiente que sea una condición indispensable para el desarrollo de un gran incendio forestal (aquel que supera las 500 hectáreas devoradas).

Un estudio del decenio 2007-2016 realizado por la organización de investigación periodística Civio determinó que solo en el 36,7% de los grandes incendios en España se dieron estos tres factores de forma simultánea. Por tanto, atribuir de forma automática la causa de un gran fuego a esta regla es un mito recurrente que no refleja la complejidad técnica de la realidad.

España aguarda la llegada de una cuarta ola de calor que complica el trabajo de los bomberos en los focos de incendio.

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El factor climatológico: el impacto de la crisis climática en la masa forestal

Más allá del tiempo meteorológico puntual del día del suceso, la investigación científica sitúa el foco en el estado previo del ecosistema. Las olas de calor prolongadas y las sequías continuadas imponen un severo estrés hídrico sobre la vegetación, convirtiendo montes y bosques en combustible altamente inflamable.

Desde la organización ambientalista WWF España advierten sobre esta dinámica: "Largas olas de calor con temperaturas nunca vistas y sequías prolongadas que provocan un elevado estrés hídrico y sequedad en nuestros bosques añaden las condiciones meteorológicas fatales para que los incendios sean más frecuentes y más inapagables. Este calor estresa los bosques y los deja en unas condiciones de sequedad que los harán arder sin control si se dan las condiciones necesarias para ello".

En el ámbito internacional, un estudio del grupo científico World Weather Attribution (WWA) ha certificado la vinculación directa entre el calentamiento global y la virulencia de los fuegos en la Península Ibérica. Según el WWA, la crisis climática hizo 40 veces más probables los grandes incendios forestales del verano de 2025 en España y Portugal.

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