Desde el año 2003, una pareja de halcones peregrinos adultos han convertido las torres de la Sagrada Familia en su hogar estable. Esta iniciativa forma parte de un proyecto de reintroducción impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y Galanthus Natura, que comenzó en 1999 con el objetivo de recuperar la especie.
La basílica no fue elegida al azar, ya que el templo fue uno de los últimos refugios naturales donde crió esta rapaz antes de su práctica desaparición en la ciudad. Hoy, consolidada como un símbolo de la biodiversidad en la ciudad condal, la pareja de halcones regresa cada primavera para iniciar su ciclo reproductivo en este entorno monumental.
El canal oficial de la Sagrada Familia inició una transmisión en directo para poder observar a estas aves en su proceso de cría. Desde 2005 hasta hoy, se han contabilizado el nacimiento de 42 crías.
El proceso de incubación ante el ojo público
En el mes de marzo de 2026, la noticia ha saltado a los medios tras confirmarse que la pareja está incubando tres huevos. Para compartir este fenómeno con la ciudadanía y los expertos, la Fundación de la Sagrada Familia ha instalado una cámara web que permite observar el nido en tiempo real sin molestar a las aves. Según estimaciones, los huevos eclosionarán en el transcurso de la Semana Santa.
Este discreto sistema de vigilancia permite documentar momentos críticos, desde los relevos entre el macho y la hembra para mantener el calor de los huevos hasta la cercana eclosión de los polluelos. El seguimiento en directo se ha convertido en una herramienta educativa fundamental para entender el comportamiento de estas rapaces en un entorno urbano tan singular.
Biodiversidad y tecnología al servicio de la ciencia
La presencia de los halcones en la Sagrada Familia es un indicador de la salud ambiental del Eixample barcelonés. Gracias a la tecnología de emisión en directo, el proceso de cría, que suele extenderse entre los meses de marzo y abril, permite analizar datos sobre la alimentación y la supervivencia de la especie en la ciudad.
El éxito de este proyecto reafirma el compromiso del templo con la preservación del patrimonio natural. Al integrar cámaras en las torres, se logra un equilibrio entre la conservación de una especie protegida y la divulgación científica, permitiendo que miles de personas sigan el milagro de la vida en el techo de la iglesia más alta del mundo.