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El yodel, esa característica forma de canto alpino que ha marcado esa particular sonoridad en las montañas suizas que caracteriza al país, fue incluido el en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco.

Este canto se caracteriza por cambios bruscos en el registro vocal, pasando rápidamente de un tono grave en voz de pecho a un falsete agudo, una técnica vocal única que ha capturado la atención tanto de locales como de visitantes a lo largo de los siglos.

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La historia del yodel

Aunque los orígenes del yodel son inciertos, el consejero del Ministerio de Cultura suizo, Julien Vuilleumier, explicó que el canto tal como lo conocemos hoy se codificó en los siglos XIX y XX. Se integró de manera natural en los cantos populares de la región, influenciado por las montañas del Tirol (Austria, Italia), el sur de Alemania y Suiza. Con el paso del tiempo, el yodel trascendió fronteras y se incorporó en la música folk estadounidense, especialmente en el género country, demostrando la fuerza de su alcance global.

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Una tradición que sigue viva

El yodel, aunque se canta también en Austria y Alemania, fue Suiza quien presentó la candidatura para incluirlo en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco. Este canto sigue evolucionando y adaptándose a nuevos géneros, entrando en terrenos más experimentales, como el jazz, pop y rock, lo que lo convierte en una tradición viva y en constante transformación.

La importancia de integrar esta lista

Desde su creación en 2003, la lista de la Unesco ha incluido diversas tradiciones culturales consideradas esenciales para la identidad de los pueblos. Cada año, un comité de 24 expertos elige las candidaturas que destacan, evaluando no solo su relevancia cultural, sino también su sostenibilidad medioambiental y el apoyo de las comunidades locales. La inclusión del yodel en esta lista no solo destaca su importancia en Suiza, sino también la huella que ha dejado en la música mundial.

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