Nuevos detalles sobre la vida privada de Diana de Gales han salido a la luz a través de Dickie Arbiter, exsecretario de prensa de la Casa Real británica. En una entrevista concedida al diario Daily Mail con motivo del lanzamiento de su libro On Duty with the Royals: The Inside Story of the Modern Monarchy( En servicio con la realeza: la historia interna de la monarquía moderna), el exasesor reveló que la princesa solía escaparse de noche del Palacio de Kensington para recorrer áreas vulnerables del centro de Londres.
Durante estas incursiones secretas, Diana recorría zonas como Paddington —asociada históricamente a la prostitución callejera y la vulnerabilidad social— con el objetivo de entregar dinero a trabajadoras sexuales y comprobar de primera mano cómo sobrevivían las personas sin hogar.
El astuto modus operandi de Diana para eludir a la seguridad
Para poder llevar a cabo estas salidas sin ser detectada, la princesa de Gales diseñó una estrategia orientada a zafarse de su escolta oficial. En las noches que planeaba salir por la ciudad, le daba la noche libre a su agente de seguridad tras asegurarle que no se movería del palacio.
Arbiter, quien trabajó estrechamente con Diana y el entonces príncipe Carlos desde 1988 —presenciando su separación, divorcio y dirigiendo la estrategia de comunicación tras el fallecimiento de la princesa en agosto de 1997—, señala que estas acciones respondían a una doble motivación:
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Compromiso social: Sentía la necesidad personal de apoyar de forma directa a los sectores más desfavorecidos.
Aislamiento y aburrimiento: Las salidas eran una vía de escape ante una rutina palaciega sumamente rígida.
Según el exsecretario, la dinámica de Kensington exigía a Diana facilitar previamente a la seguridad los nombres, direcciones, matrículas y horarios de cualquier visitante. Al recibir visitas únicamente a mediodía y quedar sola por las noches, la princesa se encontraba "desesperada por encontrar algo que hacer", lo que la impulsaba a salir a las calles.
Controversia con Charles Spencer y la versión sobre Carlos III
La entrevista con Arbiter también sirvió para cuestionar con dureza El canto del cisne. Diana, mi hermana, el libro de memorias escrito por Charles Spencer, hermano de la difunta princesa. El conde afirma en su obra que el entonces príncipe Carlos parecía "eufórico" en una llamada telefónica posterior al accidente mortal de Diana en París.
Sin embargo, el exjefe de prensa rechazó rotundamente esa versión. Arbiter sostuvo que estuvo "en primera línea" al frente de las operaciones con los medios y describió el estado de Carlos al regresar de París como el de un hombre "hecho un desastre", comparando su nivel de dolor únicamente con el vivido tras la muerte de su padre, el príncipe Felipe de Edimburgo.
Por último, el exasesor tildó las memorias de Spencer de "aburridas", señalando que "se centra demasiado en él" y achacándole una notable "falta de precisión" respecto a los hechos ocurridos en torno a la Casa Real.