La duquesa de Sussex, Meghan Markle, ha compartido por primera vez imágenes de la nueva rutina familiar en suelo británico junto al príncipe Harry y sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet.
El video, publicado el domingo 13 de septiembre, reúne diversos momentos cotidianos y está acompañado por una bandera del Reino Unido y un corazón rojo, dos símbolos que resumen el significado de este regreso tras su etapa en Estados Unidos.
Las primeras secuencias muestran a la pareja caminando unida por el exterior a través de un terreno embarrado, dando paso a estampas marcadamente domésticas, como unos pequeños pies frente al calor de una chimenea o a Meghan equipada con botas de agua disfrutando de uno de los clásicos del clima británico: saltar sobre un charco. La canción Wake Me Up Before You Go-Go, del dúo Wham!, pone la banda sonora a un video que refleja una existencia mucho más vinculada a la naturaleza y alejada de los focos.
El protagonismo de Archie y Lilibet en la rutina británica
Los hijos de los duques se sitúan en el centro de esta nueva etapa. En las imágenes difundidas, la princesa Lilibet aparece montando en bicicleta mientras el príncipe Archie corre a su lado animándola, un momento en el que el pequeño ha llamado la atención por conservar aparentemente el acento británico de su padre.
La jornada familiar también incluye actividades al aire libre como la pesca, práctica en la que Harry aparece acompañado por sus hijos desde una embarcación. Este estilo de vida campestre forma parte del proceso de aclimatación que la familia emprendió tras su llegada al país.
El traslado desde California y las razones del cambio
El video llega después de que los Sussex se trasladaran al Reino Unido el pasado 26 de agosto, una decisión anunciada poco antes que supone un giro sustancial respecto a la residencia que mantenían en Montecito, California, desde el año 2020.
Fuentes citadas por la revista People señalan que la prioridad absoluta de la pareja ha sido facilitar la adaptación de los menores, quienes ya han comenzado su etapa escolar en territorio británico. Si bien la mudanza ha requerido una compleja preparación emocional por dejar atrás los años construidos en Norteamérica, responde a motivaciones profundas: para Meghan, resulta fundamental que sus hijos crezcan conociendo tanto la cultura estadounidense como la británica, mientras que Harry busca que mantengan un contacto directo con el entorno de su infancia y la historia de su familia.