"Continuaremos los avances alcanzados con (....) nuestra incorporación al Escudo de las Américas", dijo el canciller Carlos Espá este viernes ante diplomáticos locales y la prensa, en una ceremonia de inauguración de su gestión en la sede de la Cancillería, en Lima.
El canciller peruano, Carlos Espá
AFP
Espá destacó que una de sus prioridades será "la lucha frontal contra la inseguridad ciudadana y la corrupción". "Profundizaremos nuestras excelentes relaciones con Estados Unidos, un socio, aliado y amigo estratégico", agregó, en declaraciones recogidas por la agencia AFP.
Bajo el esquema del Escudo de las Américas, los países integrantes coordinan el intercambio de información, la cooperación judicial y policial para enfrentar al crimen organizado más allá de sus fronteras.
"La presidenta ha sido clara. Ella quiere ser miembro del Escudo de las Américas y con eso atacaremos la criminalidad, los grupos transnacionales y los carteles que azotan el país", sostuvo el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, el martes pasado.
El gobierno de Fujimori se suma a esta alianza en medio del desafío que representa la crisis de seguridad que enfrenta el país, la principal preocupación para los peruanos, según las encuestas. Los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 el año pasado, mientras que las denuncias por extorsión saltaron de 3.200 a 26.500 en el mismo período. Al asumir este martes, la nueva mandataria prometió una lucha frontal contra la criminalidad, sumando a la Fuerza Armada en el combate a la delincuencia.
"Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno. Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control interno. En estrecha coordinación con la Policía Nacional hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos", advirtió Fujimori.
Una Fujimori al poder
El subsecretario de Estado Christopher Landau fue el representante del gobierno de Estados Unidos en los actos por la toma de posesión de Fujimori. Antes de la asunción, el funcionario sostuvo una "excelente reunión" con la nueva presidenta. "Nos entusiasma seguir fortaleciendo la cooperación entre nuestros países en múltiples áreas, entre ellas la seguridad y el comercio", señaló Landau en una publicación en redes sociales.
"Tuve el honor de entregarle a la presidenta electa una fotografía de nuestros padres reunidos a principios de la década de 1990", aseguró. La imagen, que también compartió en la publicación, muestra a su padre George Landau, exembajador de EEUU en Perú, junto al expresidente Alberto Fujimori y el empresario David Rockefeller.
Keiko Fujimori construyó su carrera política como heredera de su padre, que gobernó entre 1990-2000, al que un sector de la población recuerda por haber derrotado a Sendero Luminoso y ordenado la economía, pero cuya gestión quedó marcada por violaciones a los derechos humanos y la consolidación de un régimen autoritario. Alberto Fujimori pasó más de una década en prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción, antes de obtener un polémico indulto en 2023. Murió al año siguiente, a los 86 años.
Este fue el cuarto intento de la excongresista de llegar a la presidencia. A sus 51 años, se convirtió en la primera presidenta electa del país. Dina Boluarte había ocupado antes el cargo, pero por la destitución de Pedro Castillo, de quien era su vicepresidenta.
Fujimori se impuso en junio al candidato de izquierda Roberto Sánchez en un ajustado balotaje, un resultado que dejó clara la polarización en el Perú, que en los últimos 9 años tuvo 10 presidentes. Su triunfo, por menos de un punto de diferencia, se explica por los votos del exterior: dentro del país fue derrotada. El contraste es claro entre el sur, la región más pobre y olvidada que no la respaldó, y los territorios industrializados, con mayor calidad de vida y conectados al comercio internacional, que se inclinaron por su opción de derecha.
La cooperación con EEUU
Keiko Fujimori había estado en febrero pasado en una gala privada en Mar-a-Lago junto a dirigentes y asesores cercanos al Partido Republicano, según reveló recientemente la prensa peruana. Antes de las elecciones, la política ya mostraba su alineamiento con el entorno de Trump.
Tras la visita de Landau, el Departamento de Estado dio a conocer una serie de puntos que describió como "oportunidades" para fortalecer el vínculo entre ambos países, vinculados a la seguridad, el comercio y la inversión y la preparación ante desastres.
Uno de los principales anuncios fue el de una mayor cooperación en seguridad, con apoyo estadounidense a las autoridades peruanas para combatir organizaciones criminales transnacionales, incluido el Tren de Aragua, designado por el gobierno de Trump como organización terrorista extranjera.
Washington también anunció asistencia para reforzar el control fronterizo y penitenciario mediante herramientas biométricas, la donación de equipos de detección de explosivos para el aeropuerto internacional Jorge Chávez y el fortalecimiento de unidades especializadas de la Policía Nacional del Perú con apoyo del FBI y otras agencias estadounidenses.
Y destacó la oportunidad que representa el nuevo gobierno para nuevas inversiones estadounidenses en el Perú y la cooperación en minerales críticos. A la vez, EEUU destacó que continuará apoyando la expansión del Puerto del Callao.
Justamente a unos kilómetros de ahí se construyó el complejo portuario del Chancay, un proyecto liderado por Cosco Shipping Company, empresa estatal china dedicada al transporte marítimo, con una inversión total prevista de 3.400 millones de dólares que incluye 15 muelles, oficinas, servicios logísticos y un túnel de 2 kilómetros de largo para dar salida a la carga.
Megapuerto de Chancay ubicado en la provincia de Huaral, a unos 75 km al norte de la ciudad de Lima.
AP
La administración Trump viene intentando diversas estrategias para competir con China en la región. En Perú, de todas formas, es difícil que el gobierno de Fujimori corte vínculos con Pekín, su principal socio comercial. "Perú no puede darse el lujo de prescindir de la relación económica con China", dijo el internacionalista Farid Kahhat, profesor de la Universidad Católica del Perú, a CNN.
"Puede ser bienvenida una propuesta de reemplazar las inversiones chinas, como un puerto que compita con Chancay. Lo que no puede decir (EEUU) es no dejar que (China) invierta y no invertir", apuntó. Para Kahhat, la presidenta "intentará ceder en lo posible" a los pedidos de la Casa Blanca intentando un equilibrio que no incomode a Pekín. "Keiko Fujimori va a tener que hilar fino para hacer concesiones que no pongan en riesgo la relación económica", apuntó.
Estados Unidos también se manifestó dispuesto a cooperar con el nuevo gobierno peruano en la preparación para el fenómeno climático de "El Niño", que suele elevar las temperaturas globales y provocar más tormentas tropicales en algunas regiones, al tiempo que genera condiciones más secas en otras, que Fujimori destacó como una de sus prioridades.