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Para la mayor parte de los hispanos que viven en Estados Unidos, su identidad cultural define de manera central quiénes son, aunque no existe un consenso sobre lo que significa en su vida cotidiana. Mientras que para muchos funciona como un motor de conexión y una ventaja competitiva, otros la experimentan como un obstáculo para su desarrollo y su integración en el país.

De acuerdo con un informe de la Encuesta Nacional de Latinos del Pew Research Center, el 61% de los adultos hispanos considera su origen como una parte central de su identidad. Sin embargo, las percepciones sobre si esta herencia impulsa o frena el progreso individual están profundamente divididas, condicionadas de manera directa por la afiliación política y la distancia generacional con la experiencia migratoria.

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¿Ventaja o barrera?

Los hispanos representan la segunda fuerza demográfica más grande de Estados Unidos, equivalente a una de cada cinco personas en el país, y consolidan un peso cada vez mayor en la economía, la fuerza laboral y el mapa electoral. A pesar de este avance, la última encuesta del Pew refleja que el impacto de la identidad en el progreso personal genera opiniones fragmentadas.

El 33% de los encuestados afirma que ser hispano perjudica su capacidad para salir adelante en el país, mientras que un 26% sostiene que lo beneficia. Para el 40% restante, la herencia cultural no supone ninguna diferencia en sus oportunidades de desarrollo.

Esta heterogeneidad responde a una comunidad que reivindica su diversidad interna: el 75% de los consultados enfatiza que los hispanos en EEUU poseen muchas culturas diferentes, frente a un 25% que percibe una cultura común.

La brecha política

El análisis revela que la ideología partidista y el voto en las elecciones presidenciales de 2024 fueron determinantes clave en cómo se experimenta la identidad. Las posturas divergen marcadamente entre los votantes del presidente Donald Trump y quienes respaldaron a la candidata demócrata Kamala Harris.

La mayoría de los electores hispanos que apoyaron a Trump (57%) asegura que su origen no influye en su capacidad para progresar en la sociedad estadounidense. En contraste, los votantes de Harris tienden a percibir su identidad como una desventaja: el 39% afirma que ser hispano los perjudica en el camino del progreso.

Esta polarización también se traslada a la importancia que le otorgan a la herencia cultural en su autoimagen, ya que el 69% de los electores demócratas considera que ser hispano es extremadamente importante para su percepción personal, una cifra que desciende al 42% entre las filas de los votantes republicanos.

Experiencias ante la discriminación

El informe detalla que un 34% de los latinos manifestó haber sufrido discriminación o tratos injustos por parte de personas no hispanas durante los 12 meses previos al sondeo. Entre los episodios de intolerancia más frecuentes estuvieron haber recibido críticas por hablar español en público, recibir insultos xenófobos o que se les exigiera regresar al país de origen, y sufrir ofensas verbales directas por el origen étnico.

Nuevamente, la percepción de estos episodios varía según la alineación política, dado que los hispanos demócratas reportaron sentir un mayor nivel de discriminación que los republicanos, con una brecha del 40% contra el 29%.

Pese a estos indicadores, la mayoría de la población latina (54%) declaró no haber experimentado ninguno de estos episodios de intolerancia en el período evaluado, y un 34% señaló haber recibido expresiones de apoyo explícito debido a su origen.

El impacto de las raíces

La distancia temporal respecto al proceso migratorio familiar redefine la forma en que los hispanos se asimilan a la sociedad estadounidense. Mientras que el 71% de los inmigrantes de primera generación califica la identidad hispana como crucial para su vida, el valor desciende al 54% entre los nacidos en territorio estadounidense.

El arraigo a la cultura estadounidense también progresa con las generaciones: solo el 27% de los inmigrantes se siente un "estadounidense típico", una percepción que escala al 60% en la segunda generación y alcanza el 72% en la tercera generación o posteriores.

El término de identidad preferido

La identidad hispana en Estados Unidos no se expresa a través de una sola etiqueta; por el contrario, se manifiesta en una diversidad de términos que reflejan el origen de cada persona.

Así, el 53% de los adultos suele identificarse por su país de procedencia o herencia, ya sea de forma exclusiva o combinada con la palabra "estadounidense", como mexicano o mexico-americano. Por su parte, el 27% prefiere utilizar un término panétnico, es decir, una etiqueta amplia que agrupa a múltiples comunidades, como hispano, latino o hispanoamericano, mientras que el 18% se define sencillamente como estadounidense en la mayoría de los casos.

El Pew consultó en reiteradas ocasiones a los adultos hispanos sobre qué término panétnico prefieren para describir a la población de origen o ascendencia hispana o latina, dándoles a elegir entre "hispano", "latino", "latinx" o "latine". En sintonía con las tendencias históricas, el término "hispano" se consolida como el favorito con el 54% de las menciones, seguido por "latino" con el 30%.

Las alternativas de lenguaje inclusivo o neutro continúan mostrando una adopción marginal dentro de la propia comunidad: tanto el término "Latinx" como "Latine" obtuvieron apenas un 1% de preferencia respectivamente, mientras que un 14% de los participantes manifestó no tener inclinación por ninguna de las etiquetas propuestas.

Temas:

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