El mercado de criptomonedas volvió a encender las alarmas esta semana, aunque esta vez por buenas razones para quienes apuestan al alza. Bitcoin protagonizó un salto abrupto que lo devolvió al centro de la escena financiera global, tras meses de relativa indiferencia inversora. El precio de bitcoin escaló cerca de un 18% en apenas 48 horas, superando la barrera de los 77.600 dólares.

Se trata de un nivel que la criptomoneda no alcanzaba desde fines de mayo, cuando había perdido la referencia psicológica de los 70.000 dólares y no lograba recuperarla. El repunte no fue un movimiento aislado: coincidió con una serie de anuncios y señales políticas que reactivaron el apetito por activos de riesgo, en especial los vinculados al mundo cripto.

más Noticias

El principal disparador, de acuerdo con el análisis del mercado, fue una decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos: la entidad sorprendió a los inversores al anunciar que duplicará el tamaño máximo de sus operaciones de recompra de bonos de largo plazo, llevándolas de 2.000 a 4.000 millones de dólares por sesión.

El efecto Bessent

La medida apunta a los tramos de 10, 20 y 30 años de la curva de rendimientos, después de que las tasas treparan a máximos de dos décadas por la inflación persistente y las presiones energéticas de conflictos bélicos en curso. Al comprar deuda en el mercado secundario, el Tesoro busca inyectar liquidez, frenar la caída de los bonos y aliviar el costo del financiamiento para consumidores y empresas.

Para el estratega de Bernstein, Gautam Chhugani, esta inyección de liquidez explica en gran medida el repunte. En una nota difundida este viernes, el analista sostuvo que "el fuerte impulso en bitcoin fue por el movimiento del Tesoro de recomprar bonos en el tramo largo de la curva de rendimientos".

Chhugani remarcó que la evidencia histórica muestra que bitcoin suele reaccionar bien ante episodios de expansión de liquidez, y atribuyó la apatía cripto de este año a mercados más restrictivos tras el conflicto con Irán, temores inflacionarios y un fuerte flujo de capitales hacia la inteligencia artificial y los semiconductores, que absorbió buena parte de la liquidez disponible.

Trump y los popes de las cripto

La decisión del Tesoro no llegó sola. El propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, había anticipado el jueves que cuenta con un "gran arsenal" de herramientas para seguir haciendo frente al alza de los rendimientos de los bonos. Esa promesa, sumada a la confirmación de las recompras ampliadas, terminó de convencer a los inversores cripto de que se viene una nueva ola de liquidez en el sistema, algo que históricamente ha sido bien recibido por los precios de los activos digitales.

A la señal monetaria se sumó un componente político. Esta semana hubo un encuentro en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y referentes de la industria cripto, entre ellos representantes de Coinbase y Robinhood, que mejoró el clima general en torno a bitcoin. Allí Trump reclamó al Congreso avanzar con una versión "justa" de la Clarity Act, la ley que busca dar un marco regulatorio claro a los activos digitales, y afirmó que el país seguirá siendo el líder indiscutido en bitcoin y criptomonedas.

El futuro del bitcoin

Chhugani también se refirió a las expectativas regulatorias que genera este escenario. Según explicó, la industria espera que la Clarity Act se apruebe en la sesión de septiembre o que, en su defecto, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC) avancen con un nuevo conjunto de reglas y exenciones.

De no aprobarse la ley, anticipó el estratega de Bernstein, el sector prevé una aceleración en la elaboración de normas para habilitar una serie de productos nuevos: futuros perpetuos que operan las 24 horas sobre commodities y acciones, derivados vinculados a la capacidad de cómputo, acciones tokenizadas negociables on-chain durante todo el día y un respaldo federal continuo a los mercados de predicción.

El repunte de bitcoin no responde a un único catalizador, sino a la combinación de tres factores que se retroalimentan: una política monetaria más laxa impulsada por el Tesoro estadounidense, señales explícitas de respaldo político desde la Casa Blanca hacia la industria cripto, y expectativas concretas de avance regulatorio que podrían destrabar nuevos productos financieros vinculados a los activos digitales.

Bitcoin recuperó así, en pocas horas, gran parte del terreno perdido durante meses de apatía inversora. Ahora el mercado observa si este impulso logra consolidarse o si se trata de un repunte pasajero atado a la coyuntura de liquidez global.

Temas:

Bitcoin Bessent Casa Blanca trump Cripto

seguí leyendo