Goldman Sachs advierte que el petróleo podría dispararse a 120 dólares por la crisis en el estrecho de Ormuz. El banco de inversión advirtió que el precio del crudo Brent podría superar ese nivel en el cuarto trimestre de este año, y promediar 100 dólares durante el próximo, si el bloqueo en el estrecho se mantiene y la producción del Golfo Pérsico recién logra recuperarse por completo hacia fines de 2027.
El pronóstico llega en medio de una escalada que ya lleva meses golpeando al mercado energético mundial. Desde el estallido del conflicto, los flujos de crudo a través de Ormuz —la vía por la que pasa buena parte del petróleo y el gas que se exportan desde el Golfo— cayeron a menos del 45% de los niveles previos a la guerra, según estimaciones del propio Goldman Sachs.
Petróleo Brent por las nubes
Los precios del crudo vienen de un año particularmente volátil. El barril de Brent, que antes del conflicto rondaba niveles mucho más bajos, escaló con fuerza tras el inicio de las hostilidades y llegó a tocar máximos de varios años en distintos momentos, según fue variando la intensidad de los ataques y las expectativas de un acuerdo. Este jueves, sin embargo, el Brent sube casi 6% y se ubicaba en 99,83 dólares por barril, mientras el WTI estadounidense trepaba a 90,49 dólares, luego de que ambos contratos alcanzaran la víspera su nivel más alto en más de un mes.
La suba y baja de esta semana refleja la incertidumbre del momento: por un lado circulan versiones sobre gestiones de mediación entre Estados Unidos e Irán; por otro, ambos países protagonizaron nuevos ataques cruzados, a lo que se sumaron amenazas de los hutíes de Yemen de bloquear por vía naval el comercio marítimo hacia Arabia Saudita.
Crisis en Medio Oriente
Goldman Sachs señaló que estos elementos —sumados a una caída estimada de más de 3 millones de barriles diarios en los inventarios globales durante el segundo trimestre— dejan al mercado más expuesto que en febrero, por los bajos niveles de diésel y reservas estratégicas en la OCDE.
Aun así, los analistas matizaron que el margen de suba hoy es menor que al inicio de la guerra, porque perciben mayor adaptabilidad en la oferta de Medio Oriente, más elasticidad de la demanda y un mercado más tolerante a operar con inventarios bajos. También remarcaron que China no necesitaría acelerar sus compras de inmediato, dado que cuenta con reservas de unos 2.000 millones de barriles y puede sustituir parte de su consumo con carbón y energía eléctrica.
Golpe al bolsillo estadounidense
La escalada ya se siente en los bolsillos de los automovilistas estadounidenses: el precio promedio de la nafta volvió a ubicarse en torno a los 4 dólares por galón, bien por encima de los cerca de 3 dólares que costaba antes de la guerra, luego de haber tocado en mayo un máximo de cuatro años. En algunos estados del país con una carga impositiva elevada, como California, el galón cuesta 5,5 dólares.
Ese salto, sumado al impacto que el petróleo caro suele tener sobre los alimentos y otros bienes de consumo, instaló al costo de vida como uno de los temas centrales de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.
Si el escenario de 120 dólares se confirma, la nafta podría acercarse o superar esos máximos justo en la recta final de la campaña. Los aumentos sostenidos en combustibles suelen erosionar la percepción de los votantes sobre el manejo económico del gobierno de turno, más allá de que buena parte de la suba responda a una guerra externa y no a decisiones de política interna. En este caso, Trump fue quien desató la intervención contra Irán y a quien el votante podría culpar 100%.