Hay una nueva geopolítica marcada por blockchain, la infraestructura que dio a luz a una industria de activos digitales que viene a cambiarlo todo. En medio de la competencia internacional por el futuro del sistema financiero, Estados Unidos apuesta por la expansión de las stablecoins privadas, sin la necesidad de utilizar los canales bancarios tradicionales.

Detrás de esta transformación tecnológica existe también un objetivo económico y geopolítico: ampliar la circulación internacional de la moneda estadounidense y generar una demanda creciente de bonos del Tesoro.

Así lo plantea un informe de Criteria, elaborado por Alan Feldman, estratega de Renta Variable de la firma, que analiza el crecimiento de la tokenización y sus consecuencias para el sistema financiero internacional.

"Estados Unidos posee una deuda abultada y un costo de refinanciamiento que subió en los últimos años. Necesita compradores permanentes de sus bonos. Las stablecoins son exactamente eso, un comprador estructural y creciente de Treasuries, porque la Genius Act las obliga a respaldar cada dólar emitido con deuda americana", compartió Feldman en diálogo con El Observador.

Las stablecoins no son otra cosa que dinero tokenizado y son además el caso más saliente dentro de lo que son los RWA, los activos del mundo real representados sobre blockchain. Según el estudio, el mercado global de estas monedas estables que conservan paridad 1:1 al dólar ya alcanza aproximadamente 301.000 millones de dólares en circulación.

Las tres capas de la tokenización, por tamaño y madurez. Fuente: Criteria

El negocio detrás de las stablecoins: financiar al Tesoro estadounidense

Uno de los aspectos centrales del informe es la relación entre la expansión de las stablecoins y el financiamiento de la deuda pública estadounidense.

Estados Unidos enfrenta importantes necesidades de refinanciamiento y requiere compradores constantes para sus bonos del Tesoro. En este escenario, las empresas emisoras de dólares digitales como Tether o Circle representan una fuente adicional de demanda para estos instrumentos financieros.

El funcionamiento del mecanismo es relativamente sencillo. Cuando un usuario adquiere una stablecoin como USDC o USDT, la empresa emisora recibe fondos que utiliza para mantener reservas destinadas a respaldar los tokens emitidos. Una parte importante de esas reservas puede invertirse en bonos del Tesoro estadounidense de corto plazo.

De esta manera, el usuario obtiene un dólar digital, la empresa emisora percibe rendimientos por los activos que mantiene como respaldo y el Tesoro estadounidense encuentra una fuente adicional de compradores para su deuda.

"Gracias a la aprobación de la Ley GENIUS, cada dólar digital que alguien adquiere, termina financiando al Tesoro de Estados Unidos", sostuvo el estratega de Criteria.

Fuente: Criteria

La aprobación de la Ley GENIUS en julio de 2025 fue el paso fundamental que permitió acelerar la emisión de stablecoins en Estados Unidos.

La legislación estableció un marco federal para las stablecoins de pago, con requisitos de respaldo y transparencia para sus emisores. Entre los activos admitidos para mantener las reservas se encuentran el efectivo, los depósitos bancarios y determinados instrumentos del Tesoro estadounidense de corto plazo.

Para Feldman, esta regulación forma parte de una transformación más profunda en la manera en que Estados Unidos busca proyectar su moneda al resto del mundo.

Una nueva forma de exportar el dólar

La estrategia estadounidense se diferencia de los modelos de monedas digitales estatales impulsados por otros países. En lugar de desarrollar una moneda digital emitida directamente por la Reserva Federal, Estados Unidos está construyendo un marco regulatorio para que empresas privadas puedan emitir y distribuir dólares digitales.

Compañías como Tether, responsable de USDT, y Circle, emisora de USDC, desempeñan un papel central en este esquema. Sus stablecoins permiten que usuarios de distintos países accedan a instrumentos denominados en dólares, independientemente de su ubicación geográfica.

"Hay además una dimensión geopolítica. China y otros países intentan reducir el uso del dólar en el comercio mundial. La respuesta de Estados Unidos no fue crear una moneda digital estatal, sino privatizar el dólar digital. Las stablecoins extienden el alcance del dólar a cualquier persona del mundo, usando infraestructura privada que el gobierno regula", explicó Feldman.

El modelo adquiere especial relevancia en economías con monedas inestables, restricciones cambiarias o dificultades de acceso al sistema bancario tradicional, donde estos activos se utilizan como herramientas de ahorro, pagos y transferencias internacionales.

Distribución del mercado de stablecoins. Fuente: Token Terminal

Un mercado de U$S 301.000 millones que podría multiplicarse

El informe de Criteria distingue tres grandes segmentos dentro del proceso de tokenización financiera: las stablecoins, los activos reales tokenizados y las acciones tokenizadas.

El primero es, por amplia diferencia, el más desarrollado. Según los datos recopilados por la firma al 6 de octubre de 2026, las stablecoins representan aproximadamente 301.000 millones de dólares en circulación.

En segundo lugar aparecen los activos reales tokenizados, principalmente bonos del Tesoro y fondos de inversión representados digitalmente en blockchain, con un mercado cercano a los U$S 30.000 millones. Finalmente, las acciones tokenizadas constituyen un segmento mucho más incipiente, con aproximadamente U$S 22 millones, de acuerdo con las cifras utilizadas en el estudio.

Sin embargo, las proyecciones de crecimiento son importantes.

Criteria recopila estimaciones de grandes instituciones financieras y consultoras internacionales. McKinsey proyecta que los activos tokenizados, excluyendo stablecoins, podrían alcanzar entre los 2 y 4 trillones de dólares hacia 2030, mientras que Citi calcula aproximadamente U$S 5,5 trillones. Otras estimaciones son todavía más ambiciosas. BCG y Ripple proyectan U$S 9,4 trillones para 2030, mientras que Standard Chartered contempla un mercado superior a U$S 30 trillones para 2034.

Esto representaría multiplicar al menos 65 veces su tamaño actual, según los cálculos de la firma.

Pronósticos del mercado tokenizado para 2030, en USD trillones. Fuente: Criteria

Para Estados Unidos, el fenómeno representa una oportunidad de fortalecer la presencia global de su moneda mediante empresas privadas y nuevas infraestructuras tecnológicas.

Pero, para el resto del mundo, abre interrogantes sobre soberanía monetaria, regulación financiera y dependencia del dólar en una economía cada vez más digital.

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