24 de julio de 2026 12:39 hs

Aunque su implementación completa todavía está en marcha, ya redefinió la conversación regulatoria y aceleró el desarrollo de la industria poniendo orden sobre el concepto de stablecoin o moneda estable en todo el mundo.

“Por primera vez, un país líder en la materia definió por ley qué es y qué no es una stablecoin, y esa definición terminó ordenando algo que, hasta ese momento, era bastante confuso en el resto del mundo: cómo regular estas monedas sin caer en el error de tratarlas como una inversión financiera de riesgo”, explicó Rafael De Ambrosi, CEO de Twin Finance, en diálogo con El Observador.

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Si bien la implementación plena de la ley está prevista para enero de 2027, cuando entren en vigor los requisitos definitivos sobre reservas, licencias, custodia y transparencia para los emisores, la industria coincide en que su principal impacto ya comenzó a sentirse.

“La aprobación del GENIUS Act fue una señal de madurez para toda la industria. Durante años, el debate giró en torno a si estos activos debían ser regulados o incluso si tenían un lugar dentro del sistema financiero. Hoy esa discusión quedó atrás”, defendió Karina Caudillo, regional manager de OKX, en diálogo con este medio.

“Cuando una de las principales economías del mundo establece reglas claras, no sólo brinda mayor certeza jurídica: también acelera la innovación y genera confianza para que nuevos actores participen del ecosistema. El foco pasó a estar en cómo aprovechar su potencial para construir una infraestructura de pagos más eficiente, transparente y global", agregó.

La ley que sentó las bases de toda la industria

La norma, promulgada el 18 de julio de 2025, estableció un marco regulatorio para las monedas estables y definió los lineamientos generales que deberán cumplir los emisores en materia de respaldo de reservas, gobernanza, gestión operativa y supervisión, aunque dejó la elaboración de las reglas específicas en manos de organismos como la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC).

Lejos de cerrar el debate regulatorio, la sanción de la ley marcó el inicio de una nueva etapa. Durante el último año, las agencias federales trabajaron en propuestas para definir cómo será su implementación, incluyendo requisitos vinculados a la custodia de activos, estándares de liquidez y capital, así como controles de prevención de lavado de dinero y conocimiento del cliente (KYC), similares a los que hoy cumplen las entidades financieras tradicionales.

Aunque la reglamentación definitiva todavía está en elaboración, la industria considera que el rumbo ya está definido y que existe una mayor previsibilidad para quienes desarrollan infraestructura blockchain para emitir stablecoins.

"Un año después, agencias, instituciones e innovadores están construyendo sobre una base más clara y las stablecoins avanzan rápidamente hacia la adopción masiva", aseguró Ji Hun Kim, CEO del Crypto Council for Innovation, a Coindesk.

El Congreso estadounidense continúa trabajando en la Digital Asset Market Clarity Act (CLARITY Act), la iniciativa que busca ampliar el marco regulatorio al resto del ecosistema de activos digitales. Mientras la GENIUS Act establece las reglas para las stablecoins de pago, CLARITY pretende brindar certeza jurídica para el conjunto del mercado de las criptomonedas.

América Latina acelera la adopción

La claridad regulatoria en Estados Unidos llegó en un momento clave para la adopción de estos activos que ya mostraba un fuerte crecimiento en América Latina. Según datos de Chainalysis, el valor transferido mediante criptomonedas en la región aumentó un 63% entre julio de 2024 y junio de 2025, la segunda tasa de crecimiento más alta del mundo, mientras que Fireblocks identificó a Latinoamérica como el mercado con mayor adopción de stablecoins para pagos transfronterizos, con una tasa del 71%.

En ese contexto, De Ambrosi sostuvo que la GENIUS Act se convirtió en un punto de referencia para los reguladores latinoamericanos.

"Brasil publicó su primer marco integral para proveedores de servicios de activos virtuales y la Argentina amplió su sandbox de tokenización. Ninguno replicó el modelo estadounidense, pero ambos dejaron de partir de cero y comenzaron a construir sobre una referencia internacional", señaló.

Para Caudillo, el efecto es especialmente relevante en América Latina, donde las stablecoins demostraron su utilidad mucho antes de contar con marcos regulatorios específicos, "al ofrecer una alternativa para proteger el valor de los ahorros, facilitar pagos internacionales y ampliar el acceso a servicios financieros".

"La próxima etapa ya no estará definida únicamente por quién emita una stablecoin, sino por quién logre desarrollar mejores soluciones sobre esa infraestructura. Pagos transfronterizos instantáneos, tokenización de activos y una mayor integración entre las finanzas tradicionales y el ecosistema digital serán algunos de los ejes que marcarán los próximos años", defendió la ejecutiva y añadió: "La GENIUS Act no representa el final de un proceso regulatorio; representa el comienzo de una nueva etapa de competencia e innovación para toda la industria".

De Ambrosi coincidió en que el mayor aporte de la GENIUS Act fue establecer un lenguaje común para toda la industria.

"Hoy una stablecoin de pago significa lo mismo para un regulador, un banco o una fintech: un instrumento totalmente respaldado, sin promesa de rendimiento y emitido bajo un marco legal definido", defendió. Esa base compartida, justificó, facilita el desarrollo de nuevas soluciones financieras.

Más que cerrar una etapa regulatoria, la GENIUS Act abrió una nueva fase para las stablecoins, en la que el foco ya no estará únicamente en su emisión, sino en el desarrollo de aplicaciones capaces de transformar la forma en que personas y empresas realizan pagos, administran activos e interactúan con el sistema financiero.

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