Donald Trump viene presionando a la Reserva Federal para que baje las tasas de interés desde el inicio de su segundo mandato, pese a la histórica independencia de la Fed para tomar decisiones de política monetaria. Después de cuestionar duramente a su ahora expresidente Jerome Powell, volvió a ejercer presión sobre la directiva del banco central encabezado por Kevin Warsh y amenazó con dejar de comerciar con los países con los que Estados Unidos tiene un déficit.
"¡Bajen las tasas o dejaré de comerciar con países con los que tenemos déficit", escribió el mandatario este viernes en su red Truth Social, después de que se conocieran buenas noticias sobre el mercado laboral, ya que en agosto se crearon más puestos de trabajo de lo esperado.
Trump afirmó que la suma de 162.000 puestos de trabajo registrados el mes pasado "supera todas las estimaciones" de analistas, por lo que insistió en su argumento de que la fortaleza de la economía estadounidense convierte al país en un sujeto de crédito solvente.
El mandatario republicano defendió que ser "un país fuerte significa tener tipos de interés más bajos". "¡Así de simple! Deberíamos tener la tasa más baja de cualquier país del mundo, como en los 'viejos tiempos'. Si Estados Unidos no les permitiera tener grandes superávits, algo que podríamos detener de inmediato, ya no se les consideraría una élite financiera", advirtió.
También reiteró sus críticas a la "ridícula y costosa" decisión de la Corte Suprema, que en febrero pasado anuló gran parte del esquema arancelario usado por Trump en la guerra comercial que libra con la mayoría de los socios de EEUU desde su vuelta a la Casa Blanca, en enero de 2025.
La disputa por la tasa de la Fed
En julio, la Reserva Federal decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia por quinta reunión consecutiva, en un contexto de repunte de los precios del petróleo debido a la reactivación de las tensiones en Medio Oriente. El banco central estadounidense votó, en una decisión dividida, por mantener la tasa de referencia en el rango de 3,5% a 3,75%.
Los funcionarios no modificaron su política monetaria, reafirmando que la inflación sigue elevada debido al aumento en los precios de la energía derivado del conflicto en Medio Oriente, y repitieron su compromiso de que "el comité va a garantizar la estabilidad de precios".
El indicador de precios que más sigue el banco central estadounidense volvió a mostrar una inflación persistente en julio. El índice de Gastos en Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés) subió 3,3% interanual en su medición núcleo, es decir, excluyendo los rubros más volátiles de alimentos y energía. La cifra estuvo en línea con lo previsto por el mercado y repitió el mismo nivel registrado en junio, lo que confirma que la inflación sigue firme muy por encima de la meta del 2% que persigue la Fed.
Sin embargo, la lectura mensual ofreció una señal algo más alentadora: los precios subieron 0,2% respecto de junio, también acorde con lo esperado, aunque en aceleración frente al 0,1% del mes anterior. Ese repunte moderado en el margen es la variable que hoy divide las opiniones en la Fed. Para algunos funcionarios alcanza para sostener la pausa en las tasas, mientras que para otros es apenas una tregua transitoria que no despeja el riesgo de una inflación más persistente.
La Reserva Federal deberá tomar una decisión sobre las tasas en su próximo reunión del 15 y 16 de septiembre. Será la tercera desde que Warsh asumió la presidencia en mayo, después de haber sido nombrado para el cargo por Trump. El presidente, que llegó a llamar públicamente a su antecesor de "idiota" y "cabeza hueca" por no haber recortado las tasas cuando lo exigió, no aflojó con la presión sobre el banco central e insiste en llevar los tipos de interés a 1% o menos.
Los datos sobre el mercado laboral
El desempleo se mantuvo estable en agosto en Estados Unidos en un nivel bajo, de 4,1%, según el informe oficial divulgado el viernes, lo que llevó a Trump a pedir la baja en las tasas. Los mercados, en cambio, temen que la situación saludable del mercado laboral lleve a la Fed a apuntar en el sentido opuesto.
En total, la economía estadounidense creó 162.000 empleos el mes pasado, el triple de lo que esperaban los mercados. Los inversores preveían en torno a 50.000 nuevos puestos de trabajo creados en agosto, según el consenso publicado por MarketWatch.
Las cifras de creación de empleo de los meses de junio y julio también se revisaron al alza, informó el servicio estadístico del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, consignó la agencia AFP.
Pese a la buena noticia para Trump y los republicanos a dos meses de las midterms, los mercados recibieron el informe con cierta amargura: saben que si el empleo va bien, la Fed va a centrarse en la lucha contra la inflación, que sigue siendo elevada. Y podría echar mano a las tasas de interés para combatirla.
La perspectiva de una subida de los tipos de interés implica la posibilidad de que se encarezca el crédito. El crédito más caro desestimula el consumo y la inversión, y bajan las presiones sobre los precios. Varios responsables de la Fed han señalado que estarían dispuestos a subir las tasas de interés si los datos de agosto no muestran una tendencia descendente continuada de la inflación.