12 de agosto de 2026 12:08 hs

En ese contexto, el índice de precios al consumidor (IPC) de julio, difundido este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales, mostró una suba mensual de apenas 0,1% y una tasa interanual de 3,4%, un décimo por debajo del dato de junio.

El respiro es modesto. La inflación núcleo, que excluye los rubros volátiles de alimentos y energía, cedió también un décimo y se ubicó en 2,5% interanual, todavía muy por encima de la meta del 2% que persigue la Reserva Federal (Fed). Los precios de la energía, que se habían disparado tras el estallido del conflicto en Medio Oriente, retrocedieron levemente respecto del mes anterior, aunque siguen siendo el principal factor detrás del recalentamiento de los precios este año.

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Cae la aprobación de Trump

"La economía no está a salvo de la amenaza que la inflación representa para los estadounidenses de a pie, pero las presiones de precios tampoco están al rojo vivo", resumió Chris Rupkey, economista jefe de la consultora FWDBONDS.

El informe llega en un momento especialmente sensible para la Casa Blanca. La aprobación económica de Trump viene cayendo de manera sostenida desde que asumió, en gran medida por el malestar de los votantes con el costo de vida, y la suba de precios de este año amenaza con complicar las chances del Partido Republicano en las elecciones de medio mandato. Cada nuevo dato de inflación y de empleo es observado con lupa tanto por los mercados como por los estrategas políticos, conscientes de que la percepción sobre el bolsillo de las familias suele pesar más en las urnas que cualquier otro indicador macroeconómico.

La política monetaria agrega otra capa de tensión. La Fed mantuvo sin cambios su tasa de referencia en las reuniones de enero, marzo, abril, junio y julio, después de haber recortado el costo del dinero tres veces el año pasado. Las últimas dos reuniones fueron conducidas por el nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh, quien recibió críticas de analistas por no precisar con claridad cómo piensa responder a las expectativas del mercado sobre eventuales subas de tasas.

Qué hará la Reserva Federal

Ellen Zentner, estratega económica jefa de Morgan Stanley Wealth Management, señaló que "una inflación en línea con lo esperado mantendrá vigente la narrativa de que 'no es necesario subir las tasas', la cual se consolidó tras el informe de empleo de la semana pasada". "Habrá otra ronda de datos de inflación antes de la reunión del FOMC de septiembre, por lo que el escenario aún podría cambiar. Sin embargo, a menos que esas cifras muestren una realidad muy distinta, es probable que la Reserva Federal esté en condiciones de mantener las tasas sin cambios el próximo mes", añadió Zentner.

Lindsay Rosner, directora de inversiones de renta fija multisectorial en Goldman Sachs Asset Management, comentó: "Dado que se publicará otra ronda de datos de inflación antes de la reunión del FOMC de septiembre, todo está aún por decidirse, pero el informe de hoy, que se ajustó a las previsiones, ha sido un buen comienzo".

"Una inflación subyacente contenida se suma a las señales alentadoras observadas el mes pasado —cuando se registró una moderación en dicho indicador—, lo que refuerza los argumentos a favor de mantener las tasas sin cambios en septiembre", agregó Rosner.

Midterms y tasas de interés

Trump, por su parte, insiste públicamente en que la Fed debería bajar las tasas, pero los inversores consideran que, con la inflación todavía elevada, esa posibilidad es prácticamente nula este año. De hecho, tres miembros del comité de política monetaria votaron en contra de la última decisión porque hubieran preferido subir la tasa.

La semana pasada, un dato de empleo peor de lo esperado sumó tensión: la economía destruyó 23.000 puestos de trabajo en julio, la primera caída en la creación de empleo desde febrero.

Ese dato introduce un dilema para la Fed, que históricamente evita endurecer la política monetaria cuando el mercado laboral muestra signos de debilidad, ya que una suba de tasas podría profundizar el enfriamiento económico. Según el CME FedWatch, los inversores calculan en torno al 50% las chances de una suba de tasas en la reunión de septiembre, la próxima cita del banco central.

Con la economía todavía lejos de la meta de estabilidad de precios y un mercado laboral que empieza a mostrar grietas, la Fed llega a los próximos meses sin margen para relajarse, mientras en Washington la inflación sigue siendo, sobre todo, un problema político.

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