El gobierno canadiense equiparó los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump y escaló la guerra comercial con Estados Unidos al fijar gravámenes de hasta 50% sobre una extensa lista de productos, que incluye acero, aluminio, muebles, ropa, consolas de videojuegos y teléfonos inteligentes.
La medida entrará en vigor el 8 de septiembre y alcanzará bienes por un valor de 20.000 millones de dólares, equivalentes a 7% de las importaciones anuales de Canadá desde Estados Unidos.
Ministro de Finanzas de Canadá, FrançoisPhilippe Champagne
AP
“Cuando Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco, elegimos defender a los canadienses”, declaró el ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne, en clara alusión a las negociaciones con la administración Trump que se interrumpieron abruptamente el pasado viernes.
Tras el fracaso de la negociación, Trump impuso aranceles de 50% sobre productos canadienses por un valor de 20.000 millones de dólares y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, prometió que respondería con una medida similar para igualar el efecto “dólar por dólar”, tal como lo hizo.
El gobierno canadiense también anunció un plan de 5.500 millones de dólares para soportar a las empresas que se verán afectadas en sus ventas a Estados Unidos tras el incremento de los aranceles.
“Nuestros aranceles recíprocos dólar por dólar, tasa por tasa, así como un paquete de apoyo multimillonario, protegerán a trabajadores, agricultores, familias y empresas mientras construimos una economía canadiense más fuerte, más resiliente y más diversificada”, dijo Champagne.
Los efectos
Los aranceles son impuestos que pagan las empresas cuando importan productos del extranjero. Como esos costos adicionales suelen trasladarse a los precios, la experiencia señala que terminan afectando a los consumidores. Los exportadores también sienten el impacto porque al encarecerse sus productos pierden cuota de mercado.
Del lado de Estados Unidos, la administración Trump ha justificado sus medidas como una forma de proteger a las industrias nacionales frente a lo que considera prácticas comerciales desleales. Bajo ese argumento, Washington sostiene que los gravámenes buscan defender empleos y empresas estadounidenses encareciendo el costo de los productos importados.
Trump señaló en julio, cuando ya contemplaba la aplicación de los nuevos aranceles, que serían una respuesta a las prohibiciones de varias provincias canadienses sobre el alcohol estadounidense, a las protecciones de su industria láctea y a las cuotas y gravámenes contra los vehículos de Estados Unidos.
En buena parte, Canadá recurrió a estas medidas en respuesta a aranceles previos de Washington que incluyeron gravámenes sobre vehículos, acero, aluminio y productos forestales. Funcionarios canadienses y expertos en derecho comercial consideraron esos gravámenes una violación del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).
Las condiciones
El primer ministro canadiense aseguró que Estados Unidos añadió términos de última hora que habrían restringido la capacidad de Canadá para cerrar acuerdos comerciales con otros países y debilitado las protecciones para el idioma, la cultura y la soberanía. Consideró tales exigencias como “inaceptables”.
Mark Carney primer ministro de Canadá
AFP
Carney agregó que las exigencias de Washington buscaban destruir las industrias de acero y aluminio de Canadá. Afirmó que podría regresar al diálogo pero advirtió: “Una actitud en la mesa de negociación de que Canadá es una subsidiaria de Estados Unidos, que la industria canadiense va a estar en desventaja frente a la industria estadounidense no es algo que vayamos a aceptar”.
Trump, a través de su red social, redobló la confrontación con mensajes en los que aseguró que Canadá lleva décadas estafando a Estados Unidos, que es con diferencia el país “más difícil y el más irrazonable” al momento de negociar y adelantó que está considerando seriamente cambiar “el nombre del lago Ontario por el de lago América, ya que no esperamos seguir manteniendo muchos negocios con Ontario”.
El impacto
Tanto Carney como Trump tienen incentivos para buscar un acuerdo que minimice el impacto de la disputa. En 2025, el intercambio comercial entre ambos países alcanzó 880.000 millones de dólares, lo que sitúa a Canadá, por detrás de México, como el segundo socio más relevante para Washington.
El año pasado, 72% de las exportaciones de Canadá se dirigieron al mercado estadounidense. La economía canadiense creció 0,8% en el segundo trimestre de este año, tras haberse contraído y estancado en 2025 luego de la primera ronda de aranceles.
Trevor Tombe, economista de la Universidad de Calgary, explicó a The Economist que los nuevos aranceles podrían dejar sin empleo a 90.000 canadienses, algo que aumentaría la tasa de desocupación a 7%.
En el otro extremo, la imposición de aranceles a los productos canadienses llevará a los importadores de Estados Unidos a trasladar parte del costo a los consumidores, en momentos en que se acercan las elecciones de mitad de mandato y los estadounidenses ya muestran descontento con la dirección de la economía.