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El gobierno de Estados Unidos se encuentra en un cierre parcial, conocido como shutdown, con demócratas y republicanos en plenas negociaciones y buscando que el partido contrario cargue con la responsabilidad política. En este tenso contexto, Donald Trump anunció que, debido al cierre, su administración está preparando despidos permanentes en el gobierno federal, y que la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), dirigida por Russ Vought, ya comenzó a retener miles de millones de dólares en fondos para proyectos de energía e infraestructura en más de una decena de estados demócratas.

La Casa Blanca busca hacer que el cierre sea lo más políticamente doloroso posible para los demócratas, amenazando con despidos masivos que, según los sindicatos, son ilegales. Trump anunció este jueves que tenía previsto reunirse con Vought, "famoso por el Proyecto 2025", para discutir recortes en agencias en el segundo día del cierre del gobierno.

"Hoy tengo una reunión con Russ Vought, famoso por el Proyecto 2025, para determinar cuál de las muchas agencias demócratas, la mayoría de las cuales son una ESTAFA política, él recomienda recortar, y si esos recortes serán temporales o permanentes", dijo en una publicación compartida en su red social Truth Social.

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No puedo creer que los demócratas de la izquierda radical me hayan dado esta oportunidad sin precedentes. No son personas estúpidas, así que tal vez esta es su forma de querer, silenciosa y rápidamente, ¡HACER AMÉRICA GRANDE OTRA VEZ!”, añadió el republicano, en referencia al bloqueo en el Congreso, donde no hubo acuerdo sobre un plan de presupuesto.

El cierre parcial del gobierno arrancó el miércoles al terminar el año fiscal estadounidense sin una prolongación de los presupuestos. El shutdown implica que cientos de miles de empleados dejan de trabajar y cobrar sueldo provisionalmente, mientras que otros deben seguir acudiendo a sus puestos de trabajo, también sin sueldo. Son cerca de 750.000 trabajadores del gobierno federal afectados por el cierre.

Los republicanos quieren prolongar el gasto público en el nivel actual hasta el 21 de noviembre y negociar más adelante los detalles del financiamiento federal con los demócratas, mientras que éstos insisten en reinstaurar los fondos para la sanidad pública que fueron recortados por la administración Trump. El Partido Republicano controla ambas cámaras del Congreso, pero necesita del apoyo demócrata para aprobar su proyecto de ley en el Senado, donde hace falta contar con 60 votos.

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Recortes para estados demócratas

En ese contexto, Trump quiere meter presión a bastiones demócratas, como Nueva York y California. Según AFP, el Departamento de Energía y Transporte prepara recortes particularmente dirigidos a esos estados. El Departamento de Energía anunció que cancelará 321 subvenciones financieras para 223 proyectos que afirmó que permitirá “un ahorro de aproximadamente 7.560 millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses”.

Por su parte, Vought dijo el miércoles que la administración Trump está cancelando casi 8.000 millones de dólares en fondos para programas de energía que él caracterizó como parte de la “Nueva estafa verde” de “la agenda climática de la izquierda”.

En principio, los recortes afectarán a 16 estados gobernados por demócratas. Vought no identificó exactamente qué programas serían recortados en su anuncio en las redes sociales.

Además, a principios del miércoles, Vought ya había anunciado que la Casa Blanca estaba reteniendo 18.000 millones de dólares en fondos para los proyectos del metro de la Segunda Avenida en la Ciudad de Nueva York y el túnel Gateway, que conecta Nueva Jersey y Nueva York.

En su publicación en Truth Social, Trump reconoció abiertamente la conexión de Vought con el Proyecto 2025. A pesar de que durante la campaña el republicano se había distanciado repetidamente de este plan de la Heritage Foundation, diseñado para expandir el poder ejecutivo y “rediseñar la vida de millones de estadounidenses”, el presidente ahora destaca a Vought como un coautor clave y una credencial para llevar a cabo recortes permanentes en el gobierno.

Donald Trump habla ante militares -30-9-25 - AFP

Antes del cierre, Vought había instruido a las agencias a preparar “avisos de Reducción en la Fuerza (RIF) para todos los empleados en programas que no son consistentes con las prioridades del presidente”.

Además, el gobernador de California, Gavin Newsom, informó que el gobierno de Trump decidió cancelar cerca de 1.200 millones de dólares destinados a un importante proyecto de energía de hidrógeno, lo que pone en peligro decenas de miles de empleos.

Respuesta demócrata

Los demócratas restaron importancia en gran medida a la amenaza. Los sindicatos interpusieron demandas contra la administración, argumentando que los despidos masivos “no son una función permitida (o 'exceptuada') que pueda continuar legalmente durante un cierre”. La constitucionalidad de un posible recorte permanente de la fuerza laboral federal, en pleno cierre del gobierno, es objeto de discusión entre los especialistas.

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El líder de la mayoría del Senado, John Thune, se pronunció en medio de las reservas de algunos republicanos sobre la campaña de recortes impulsada por la Casa Blanca. Si bien Thune no respaldó las acciones del director de presupuesto, sostuvo que “los demócratas no tienen a quién culpar más que a sí mismos”.

“Este es el riesgo de cerrar el gobierno y entregarle las llaves a Russ Vought”, declaró el líder de la mayoría del Senado en diálogo con Politico, y agregó que “debería haber habido una expectativa” entre los demócratas de que la OMB de Vought podría apuntar de forma general a programas y trabajadores gubernamentales durante un cierre.

Presionado sobre si Vought estaba enturbiando la discusión política, Thune dijo: “Sí, y no controlamos lo que pueda hacer”. “Los demócratas deberían pensarlo muy bien antes de mantener esto por mucho tiempo, porque no será sin consecuencias, estoy seguro”, advirtió.

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El panorama en el Senado

Este es el primer shutdown desde el de fines de 2018, que fue el más largo en la historia de Estados Unidos, con una duración de 35 días. Para lograr aprobar su proyecto de financiamiento, que permitirá que se recupere el total funcionamiento del gobierno, los republicanos necesitan alcanzar la barrera de los 60 votos afirmativos en el Senado, donde actualmente solo tienen 53 de los 100 escaños. Esto significa que requieren el apoyo de al menos ocho senadores demócratas.

Hasta el momento, el Partido Republicano ha mostrado un apoyo casi sin fisuras al presidente Trump, con la excepción del senador Rand Paul, quien es habitualmente crítico con el gasto público y votó en contra de la extensión del gasto. En la votación previa, solo tres demócratas rompieron filas y se unieron a la mayoría republicana. El Senado tiene programado reunirse nuevamente este viernes.

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