Luiz Inácio Lula da Silva está en medio de la campaña para las elecciones del 4 de octubre, pero viajó a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU. Tal como anticipó, en su discurso defendió la soberanía de su país de injerencias extranjeras. Aunque no lo mencionó directamente, era una clara alusión a Donald Trump, en medio de la tensión con Washington por los aranceles y por los vínculos del presidente estadounidense con su rival en los comicios, Flávio Bolsonaro.

"No permitiremos que los enemigos de la democracia, tanto internos como externos, atenten contra la voluntad popular. La democracia brasileña pertenece a los brasileños. Brasil seguirá siendo un país soberano", manifestó Lula en la apertura de los debates en la Asamblea. El presidente brasileño fue el primero de los jefes de Estado y de Gobierno en tomar la palabra, como marca la tradición, antes del anfitrión Trump.

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Lula reconoció que "la proximidad geográfica con la mayor potencia militar del mundo es ineludible", pero aclaró que "Brasil no es parte del patio trasero de nadie", en referencia al legado de la Doctrina Monroe, revivida por Trump y rebautizada "Doctrina Donroe", por la atención que le puso el republicano a Latinoamerica en su segundo mandato.

La semana pasada, durante un acto de campaña, el mandatario brasileño ya había dicho que iba a hablar con Trump durante su estancia en Nueva York para decirle "que no se meta en las elecciones de Brasil".

"Tenemos un sistema electoral moderno y robusto", dijo Lula ante la Asamblea General de la ONU. "Las diferencias ideológicas no deben ser un obstáculo para una mayor integración entre vecinos. La democracia vuelve a estar en peligro. Volvemos a ser testigos de la injerencia externa en los procesos electorales", apuntó.

Los cuestionamientos al Consejo de Seguridad de la ONU

El mandatario brasileño criticó la "insensatez" de las superpotencias por su papel en los conflictos abiertos y el "inmovilismo" del Consejo de Seguridad de la ONU. Lula defiende desde hace tiempo una reforma del organismo que contemple un mayor lugar a las naciones del sur global. Y subrayó que este es el "momento más crítico de Naciones Unidas" desde que él realizó su primer discurso ante el organismo en 2003.

"Las concesiones a la ley del más fuerte pasaron de los límites", aseveró Lula, a la vez que advirtió del riesgo de que los conflictos regionales se vuelvan globales.

"La ONU fracasa en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra", dijo.

El gobernante brasileño defendió una solución negociada a la guerra de Ucrania y llamó a los miembros del Consejo de Seguridad a reunirse para poner fin a este conflicto y al de Irán. "El multilateralismo es un pilar indispensable frente a un panorama global fragmentado por la proliferación de conflictos armados", aseguró, según recogió la agencia EFE.

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