Donald Trump intensificó la presión sobre Kevin Warsh en la víspera de su debut al frente de la Reserva Federal, al reclamar una baja de tasas justo cuando el repunte del empleo y una inflación en su nivel más alto en tres años han reforzado las expectativas de que el banco central de Estados Unidos encarezca el crédito para enfriar el consumo y contener los precios.
Warsh llegó a la presidencia de la Reserva Federal por nominación de Trump, quien ha exigido que la tasa de referencia —hoy en un rango de 3,5 a 3,75%— se reduzca drásticamente hasta 1% o menos. El mandatario había dirigido sus ataques contra Jay Powell, el antecesor de Warsh, a quien llamó públicamente “idiota” y “cabeza hueca” por no haber recortado las tasas cuando lo exigió.
Donald_Trump_Estados_Unidos-1
Cuando Trump nominó a Warsh en enero, el tablero apuntaba a una Reserva Federal inclinada a recortar tasas de interés, en medio de dudas sobre la capacidad del mercado laboral de sostenerse sin estímulos adicionales.
Cuatro meses después, el escenario es otro: el empleo se mantiene con vigor, la expansión de la inteligencia artificial eleva la demanda de energía y materias primas, y la guerra en Irán disparó los combustibles tras el cierre del estrecho de Ormuz.
En abril los precios subieron 0,6% y acumulan un alza interanual de 3,8%, el mayor registro desde mayo de 2023, cuando la invasión rusa a Ucrania sacudió el tablero energético. En este contexto, el debate interno de la Fed podría inclinarse hacia contener una inflación que amenaza con consolidarse y relegar a un segundo plano las dudas sobre el empleo.
No obstante, Trump ha reiterado que espera un recorte de tasas de interés. El fin de semana, en una entrevista con Meet the Press de NBC, sostuvo que “hoy en día, cuando tienes buenos informes, el mercado cae porque piensan que van a subir las tasas de interés. No hay razón para subir las tasas de interés”.
Más adelante insistió en que “construimos el país haciendo las cosas bien y con tasas bajas. Lo que hacen cuando suben las tasas es tratar de matar el éxito. Yo no quiero matar el éxito. En realidad deberíamos bajar las tasas de interés”.
Las expectativas de alza de tasas se reforzaron con los datos del mercado laboral: las nóminas no agrícolas aumentaron en 172.000 el mes pasado, tras revisiones al alza de los dos meses anteriores, según la Oficina de Estadísticas Laborales. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%, confirmando un mercado laboral sólido.
Las señales
Las declaraciones de Trump se topan con un debate en la Reserva Federal donde surgen voces a favor de aumentos de las tasas de interés.
El salto de la inflación desde el inicio del conflicto en Medio Oriente llevó a varios miembros del FOMC —el comité de la Reserva Federal que decide la política monetaria— a advertir que un aumento de tasas podría ser necesario.
Según reseñó el Wall Street Journal, Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, señaló el viernes que el mercado laboral luce “aproximadamente en equilibrio”, mientras que “la alta inflación es la mayor preocupación”. “Si las tendencias recientes continúan, pronto podría ser apropiado actuar”, afirmó, dejando abierta la posibilidad de un ajuste en la reunión de julio.
Un segundo miembro con voto, la presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, indicó a comienzos de semana que apoyaría un aumento más adelante este año si las condiciones actuales persisten.
Las señales internas de la Fed encuentran eco en los grandes bancos. BNP Paribas incorporó en sus proyecciones una serie de alzas a partir de diciembre, anticipando que el banco central revertirá los recortes aplicados en 2025. Goldman Sachs, por su parte, advierte que la inflación vinculada al conflicto en Medio Oriente y al auge tecnológico podría obligar a endurecer la postura antes de lo esperado.
Morgan Stanley coincide en que el repunte del empleo y la presión sobre materias primas hacen menos probable un ciclo de recortes sostenido. En conjunto, estas previsiones refuerzan la idea de que el mercado ya descuenta un giro hacia tasas más altas, en abierto contraste con el discurso de Trump, que insiste en llevarlas a 1% o menos.
Por sí solos
Con la aprobación de Trump deprimida por la preocupación pública sobre la guerra en Irán, su manejo de la economía y los altos precios de la gasolina, el presidente ha sostenido que el empleo y el crecimiento pueden ayudar a controlar la inflación por sí solos. “Ahora, si viene la inflación —y, ya sabes, la gente vive con inflación—, pero si viene lo que pasa es que la eliminas”, dijo a NBC. “Pero el éxito puede matar la inflación igual que las tasas más altas”, aseguró Trump.
En un juego de doble lenguaje, el mandatario también ha señalado que espera que Warsh actúe de manera independiente, aunque dejando ver claramente su preferencia. “Kevin es fantástico, y quiero que haga lo que quiera. No quiero tener una gran influencia sobre él”, dijo Trump a NBC.
“Pero mi sensación es que cuando un país está bien, no debería ser penalizado con una subida inmediata de tasas de interés. Debería, en realidad, ser incentivado”, recalcó.