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La periodista estadounidense Shelly Kittleson, que había sido secuestrada la semana pasada en una calle céntrica de Bagdad, fue liberada este martes, según dijo un funcionario iraquí a la agencia AP. La milicia iraquí Kataib Hezbollah, respaldada por Irán, había dado a conocer horas antes que tenía previsto poner en libertad a la reportera.

Kataib Hezbollah había sido señalado por funcionarios estadounidenses como responsable del secuestro, ocurrido el 31 de marzo, aunque el grupo no se había adjudicado el hecho hasta ahora. En un comunicado, la organización dijo que la periodista sería liberada con la condición de que "abandone inmediatamente el país".

Shelly Kittleson - AP

"Esta iniciativa no se repetirá en los próximos días, ya que nos encontramos en un estado de guerra que el enemigo sionista-estadounidense ha declarado contra el islam, y en tales casos muchas consideraciones quedan en segundo plano", aseguró el texto.

Dos funcionarios de la milicia dijeron a la AP que varios miembros del grupo que habían sido detenidos por las autoridades iraquíes sería liberados a cambio de poner en libertad a Kittleson.

Kataib Hezbollah, considerada una de las milicias más poderosas y temidas de Irak, tiene antecedentes de secuestros prolongados. El grupo mantuvo cautiva durante más de dos años (de 2023 a 2025) a Elizabeth Tsurkov, estudiante doctoral de Princeton con ciudadanía israelí y rusa, sometiéndola a torturas mientras estuvo en manos de sus captores.

Quién es Shelly Kittleson

Con una amplia trayectoria como reportera independiente en Medio Oriente, Kittleson ha colaborado con distintos medios, entre ellos el portal Al-Monitor, que la semana pasada exigió su liberación inmediata.

"Estamos profundamente alarmados por el secuestro en Irak de la colaboradora de Al-Monitor, Shelly Kittleson, ocurrido el martes. Exigimos su liberación inmediata y en condiciones seguras. Respaldamos su valiosa labor periodística en la región y pedimos su pronto regreso para que pueda continuar con su importante trabajo", señaló el medio en un comunicado.

Varias organizaciones de defensa de los periodistas se sumaron al pedido. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Reporteros sin Fronteras (RSF) y la Fundación Foley enviaron la semana pasada una carta al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en la que pidieron que Kittleson fuera nombrada oficialmente como rehén para facilitar su liberación.

Kittleson, de 49 años, es una galardonada periodista independiente que lleva años viviendo en el extranjero, usando Roma como base y construyendo una respetada carrera periodística en todo Medio Oriente, particularmente en Irak y Siria. Como muchos reporteros independientes, a menudo trabajaba con un presupuesto muy ajustado y sin las protecciones que las grandes organizaciones de noticias brindan a su personal.

Tal como recordaron las organizaciones, los periodistas, incluso aquellos que trabajan de manera freelance, están protegidos como civiles por la Convención de Ginebra y el derecho humanitario internacional, más allá de su situación laboral.

Cómo fue el secuestro

La periodista, originaria de Wisconsin, había ingresado a Irak poco antes de su secuestro. Funcionarios estadounidenses dijeron que le advirtieron varias veces sobre amenazas en su contra, pero que ella no quería irse.

"El Departamento de Estado ya cumplió con su deber de advertir a esta persona sobre las amenazas en su contra y continuaremos coordinándonos con el FBI para garantizar su liberación lo antes posible", señaló Dylan Johnson, subsecretario de Estado de EEUU para Asuntos Públicos, en una publicación en X.

Según captaron cámaras de seguridad, Kittleson fue secuestrada mientras se encontraba parada en la vereda en una calle de Bagdad. Las imágenes muestran cómo se le acerca un auto plateado, varias personas se bajan, la agarran y la suben a la fuerza al vehículo, antes de huir rápidamente del lugar.

Alex Plitsas, investigador del Atlantic Council en Washington y amigo de la periodista, explicó a The New York Times que Kittleson había sido advertida por el FBI de que su nombre aparecía en planes de Kataib Hezbollah para "secuestrarla o matarla". Tras recibir esa alerta, ella lo designó como su enlace con las autoridades estadounidenses en caso de emergencia. Pese al riesgo, decidió permanecer en Bagdad y continuar con su labor informativa.

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