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Los riesgos que representa la inteligencia artificial (IA) para la ciberseguridad de las naciones ya captaron la atención de Donald Trump. El presidente de EEUU firmó este martes una orden ejecutiva que autoriza al gobierno a auditar los sistemas de IA más avanzados antes de que las empresas tecnológicas los lancen al mercado, para evaluar los posibles riesgos a la seguridad nacional.

La orden, titulada Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security (Promover la innovación y la seguridad de la inteligencia artificial avanzada), restablece un marco regulatorio para la IA en EEUU y supone un giro para la administración Trump, que hasta ahora estuvo alineada con los sectores que se oponían a cualquier tipo de intervención estatal en nombre de la competitividad frente a China.

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Anthropic. AP

La directiva fue consensuada con las principales empresas de IA del país, como Google, OpenAI y Anthropic, para que sometan sus sistemas a un examen gubernamental antes de su lanzamiento. La versión final de la orden fijó una ventana de revisión de 30 días y dejó explícito el carácter voluntario del esquema.

Al respecto, la Casa Blanca sostuvo que el objetivo es promover la innovación y la ciberseguridad sin imponer un sistema de licencias o autorizaciones obligatorias para el desarrollo y publicación de estos modelos.

“Las capacidades avanzadas de IA hacen que nuestra nación sea más fuerte, pero también introducen nuevas consideraciones de seguridad nacional que requieren una acción coordinada entre los departamentos y agencias del poder ejecutivo”, dice el texto.

La orden instruye al Departamento del Tesoro, a la Agencia de Seguridad Nacional y a la agencia CISA a formar un "centro de coordinación de ciberseguridad de IA" en colaboración voluntaria con la industria y los operadores de infraestructuras críticas, con el fin de coordinar el rastreo de vulnerabilidades de software y priorizar correcciones.

FireEye, empresa de ciberseguridad. AP

Cambio de paradigma y la necesidad de una regulación

Desde el inicio de su segundo mandato, la administración Trump implementó una política de laissez-faire con las empresas tecnológicas, bajo la premisa de que la desregulación les permitía continuar innovando sin frenos.

Sin embargo, el escenario cambió en abril. En plena batalla legal contra la administración Trump por una disputa contractual con el Pentágono, la firma Anthropic anunció el lanzamiento de Mythos, su modelo de IA más avanzado. Esta tecnología encendió las alarmas a nivel mundial por su capacidad para detectar y exponer vulnerabilidades críticas en sistemas de ciberseguridad, afectando potencialmente a bancos, gobiernos y hospitales.

La empresa limitó el acceso a Mythos a solo un pequeño grupo de socios de confianza, como grandes tecnológicas y bancos, por el riesgo que significaba su acceso al público general.

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De todas formas, la Casa Blanca dijo en una publicación en redes sociales el martes que la orden ejecutiva "crea un proceso para que los laboratorios de vanguardia compartan modelos ultramodernos con el fin de asegurar la infraestructura crítica y fortalecer las propias defensas cibernéticas del gobierno. NO estamos llevando a cabo la supervisión de todos los modelos nuevos, ya tal extralimitación del gobierno tendría efectos disuasorios sobre la libertad de expresión y la innovación".

Qué dijeron las empresas de IA

Para Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, el decreto "encuentra el balance correcto" para que Estados Unidos se mantenga a la cabeza en la carrera de la IA a la vez que "deja las herramientas de ciberseguridad en las manos de defensores de confianza".

Anthropic, que en los últimos meses protagonizó varios choques con la administración Trump, consideró que se trata de "un paso importante para fortalecer el liderazgo estadounidense", en un mensaje en X.

El responsable de asuntos públicos de Google, Kent Walker, calificó el texto como un "paso importante" que "ofrece a los defensores del ciberespacio más herramientas para detener a los actores maliciosos".

Una versión anterior y la ventaja sobre China

Una versión anterior del texto estaba programada para firmarse el 25 de mayo, durante una ceremonia en la Casa Blanca en presencia de dirigentes del sector tecnológico. Pero Trump la canceló horas antes al alegar que no le gustaban "algunos aspectos", y agregó: "Le estamos ganando a China, le estamos ganando a todos, y no quiero hacer nada que se interponga en el camino de esa ventaja".

Analistas señalaron a David Sacks, exasesor de la Casa Blanca en materia de IA, como la voz influyente que habría llamado al presidente para disuadirlo. El episodio puso de manifiesto las tensiones existentes dentro de la administración entre los partidarios de la regulación y quienes se oponen.

Donadl Trump, Elon Musk, Jensen Huang, y otros llegando a China. AFP

Según informó el medio Politico, citando a dos funcionarios de la Casa Blanca familiarizados con las discusiones, el plazo de revisión del decreto se redujo de 90 a 30 días respecto a un borrador previo. Este recorte destrabó las resistencias internas y permitió que el mandatario avanzara con la firma del documento, la cual se llevó a cabo en privado.

"En la carrera por la IA cada día cuenta", aseguró Sacks sobre la reducción de los tiempos, y se vio obligado a asegurar a los decepcionados que Trump seguía siendo "el presidente más favorable a la innovación que hemos tenido jamás".

El enfoque voluntario adoptado por Trump coincide con el de su predecesor Joe Biden, cuyo decreto de 2023 se basaba en el compromiso de las empresas de compartir los resultados de sus pruebas de seguridad. Trump lo derogó en cuanto volvió a la Casa Blanca, al considerarlo demasiado restrictivo.

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Donald Trump orden ejecutiva IA Ciberseguridad

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