¿Trump y la CIA engañaron a Tucker Carlson para que pase información errada al régimen de Irán?
Tras meses de acceso privilegiado a la Casa Blanca, el activista conservador denunció que la CIA y el Departamento de Justicia preparan una acusación penal en su contra para incriminarlo como agente extranjero de Irán. En Washington crece la sospecha de que el propio Trump pudo haber utilizado a Carlson como una pieza de desinformación estratégica antes de la ofensiva militar.
Durante meses, Tucker Carlson se movió por la Casa Blanca con una soltura inusual para alguien sin cargo oficial. La exestrella de Fox News, hoy al frente de uno de los podcasts más influyentes de la derecha, participaba en reuniones sensibles y gozaba de acceso directo a Donald Trump. Sin embargo, la situación dio un giro rotundo.
Después del ataque a Irán, la relación de Carlson con la Casa Blanca comenzó a tensarse hasta el punto en el que el podcaster denunció que la CIA y el Departamento de Justicia preparan una acusación penal en su contra para incriminarlo como agente extranjero del régimen iraní.
El sábado por la noche, Carlson compartió un video en su red social X en el que asegura que la agencia de inteligencia intervino sus comunicaciones personales en represalia por su pública oposición a la "Operación Furia Épica" contra Irán. "Ellos leyeron mis mensajes", dijo el ex presentador de Fox News.
"La CIA está preparando algún tipo de derivación penal contra mí, basándose en un supuesto delito que cometí ¿Cuál es ese delito? Bueno, hablar con gente en Irán antes de la guerra", añadió Carlson y aseguró que el gobierno planea procesarlo bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) de 1938, que exige que cualquier persona que reciba pagos de gobiernos extranjeros por lobby o promoción política se registre ante el Departamento de Justicia.
"No soy agente de una potencia extranjera. A diferencia de mucha gente que comenta sobre la política estadounidense y los asuntos globales, yo solo tengo una lealtad y es hacia EEUU", afirmó, añadiendo que jamás recibió dinero de una potencia extranjera. "Mi trabajo es hablar con todo el mundo todo el tiempo y tratar de entender qué está pasando en el mundo. Soy estadounidense. Puedo hablar con cualquiera", dijo.
Además, el activista conservador sugirió que la investigación en su contra tiene motivos políticos. "Hay personas que están enojadas conmigo por mis opiniones sobre Israel", sostuvo en el video, alegando que las agencias de inteligencia tienden a vigilar más a los ciudadanos estadounidenses durante tiempos de conflicto.
Trump habla después del ataque a Irán. AFP
El trasfondo de la denuncia
Durante meses, Carlson fue una figura recurrente en la Casa Blanca, actuando como un asesor informal. Su posicionamiento era claro: Carlson se presenta como un enemigo del intervencionismo exterior de Washington y neoconservadurismo que durante años dominó el Partido Republicano. Crítico del apoyo de EEUU a Ucrania, la intervención en Venezuela y la guerra con Irán, el expresentador abogó activamente por una política exterior aislacionista.
Según The New York Times, Carlson acudió al menos tres veces al Despacho Oval antes de la ofensiva del 28 de febrero para intentar disuadir a Trump de atacar Irán, argumentando que una nueva guerra en Medio Oriente traicionaba la promesa antimilitarista del presidente con la que había seducido a una parte de su base.
Tucker Carlson y Donald Trump en el torneo de golf Bedminster Invitational LIV en julio de 2022.
AP
Sin embargo, su derrota política fue total. Tras el inicio de las operaciones en Irán, Carlson dijo a ABC News que la guerra era "asquerosa y malvada", lo que provocó una contundente respuesta de Trump. "Tucker perdió el rumbo. Lo supe hace mucho tiempo, y él no es MAGA", dijo el presidente en una entrevista el 5 de marzo. "MAGA es salvar a nuestro país. MAGA es hacer que nuestro país sea grande de nuevo. MAGA es 'Estados Unidos primero', y Tucker no es ninguna de esas cosas. Y Tucker realmente no es lo suficientemente inteligente como para entender eso", sentenció.
Ex aliado bajo sospecha en el epicentro del poder republicano
Tucker Carlson en el evento de Turning Point USA. AFP
Tucker Carlson
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A partir de ese momento, la confrontación entró en un terreno desconocido. La denuncia de Carlson apunta a la supuesta instrumentalización de los servicios de inteligencia para sofocar el disenso en un contexto bélico. Más allá de la viabilidad de una acción penal, el verdadero impacto radicaría en la transformación de Carlson, quien pasó de ser un aliado clave a una figura bajo sospecha en el epicentro del poder republicano.
Lejos de los estudios de Fox News, el presentador se consolidó como un actor geopolítico que combina el periodismo con el activismo, tendiendo puentes hacia líderes como el presidente ruso, Vladimir Putin; el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o dando plataforma a voces radicales como Nick Fuentes. Así se fue convirtiendo en una referencia para una parte del trumpismo joven, aislacionista y hostil a las guerras exteriores.
Carlson mantiene una estrecha relación con el vicepresidente, JD Vance, con quien comparte esa mirada nacionalista y anti intervencionista. Sin embargo, el expresentador choca fuertemente con el ala dura del partido, que tiene al secretario de Estado, Marco Rubio, a la cabeza.
Donald Trump - 3-3-26 - AP
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¿Una trampa para desinformar?
En Washington cobró fuerza otra hipótesis, que Carlson pudo haber sido el blanco de una operación de desinformación orquestada por el propio Trump. Según esta teoría, el mandatario habría suministrado datos sesgados o deliberadamente incompletos al comunicador para neutralizarlo como crítico interno. Bajo esta lógica, Carlson habría funcionado como una pantalla involuntaria de contención, proyectando una imagen de indecisión en la Casa Blanca que buscaba despistar a Teherán sobre la inminencia y magnitud de la ofensiva militar.
David Alandete, corresponsal del diario español ABC en la Casa Blanca, reveló a través de su cuenta en X que la presencia de Carlson en la residencia presidencial durante "momentos delicados" ya era un hecho que despertaba la suspicacia de la prensa desde hace meses. Tras la reciente denuncia de Carlson sobre el supuesto espionaje de la CIA, Alandete sostuvo que aquellas entradas discretas y los encuentros en el Ala Oeste empezaron "a verse bajo una luz distinta".
"En la propia administración se comenta la posibilidad de que Trump pudiera haber estado alimentándole con información equivocada o incompleta para despistar a los ayatolás antes del ataque. Sería un patrón que ya se vio en otro episodio reciente: cuando aceptó hablar por teléfono con Nicolás Maduro en plena negociación, enviando mensajes a través de Ric Grenell, y poco después acabó ordenando su arresto. Además, este episodio también tiene una lectura interna en Washington", dijo el periodista.
Además, hizo referencia a las tensiones entre JD Vance y Marco Rubio. "Carlson es íntimo de Vance y ha sido durante años uno de los críticos más duros de Rubio. Si ahora su figura queda cuestionada en este contexto, eso refuerza indirectamente la posición de Rubio dentro de la administración", aseguró.