La administración de Donald Trump modificó la clasificación del cannabis para uso medicinal, que estaba incluido en la misma categoría que la heroína el LSD o el éxtasis. La decisión facilitará su acceso para tratamientos o investigaciones. Representa además un importante cambio en la política del gobierno federal en Estados Unidos, donde la gran mayoría de los estados ya aprobaron su uso medicinal.
El Departamento de Justicia ordenó que la marihuana aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la que cuenta con licencia estatal pase de estar en la Lista I a ser incluida en la Lista III, con un potencial moderado o bajo de dependencia física y psicológica. Esto "amplía el acceso de los pacientes a tratamientos y da a los médicos más herramientas para tomar decisiones de salud mejor fundamentadas", afirmó el fiscal general interino, Todd Blanche, en un mensaje publicado en X.
Las drogas incluidas en la Lista I (de cinco niveles) son consideradas más peligrosas y tienen una regulación más estricta. Los defensores del uso del cannabis medicinal pedían desde hace tiempo que se modificara su clasificación.
En un comunicado de prensa, el Departamento de Justicia indicó que en una audiencia que se llevará a cabo el 29 de junio se "evaluarán cambios más amplios en la clasificación de la marihuana según la legislación federal".
Qué implica el cambio en la clasificación
El cambio, según Blanche, responde a una orden ejecutiva firmada en diciembre por Trump, que tiene como objetivo aumentar la investigación de los usos medicinales de la marihuana.
La decisión legitima en gran medida los programas de marihuana medicinal en los 40 estados que los adoptaron. Establece un sistema acelerado para que los productores y distribuidores de marihuana medicinal con licencia estatal se registren ante la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
Marihuana cannabis cañamo. AP
El cannabis seguirá siendo ilegal a nivel federal. Sin embargo, su reclasificación como narcótico de la Lista III permitirá ampliar la investigación sobre sus posibles beneficios. La nueva clasificación también tiene implicaciones fiscales para los dispensarios de cannabis autorizados por el Estado, ya que la normativa actual les prohíbe algunas deducciones fiscales si venden productos de la Lista I.
Los defensores del uso de la marihuana medicinal y expertos médicos señalan que puede utilizarse para tratar afecciones relacionadas con el dolor intenso o crónico, las enfermedades terminales y el cáncer.
El uso medicinal de la marihuana en EEUU
En Estados Unidos, la marihuana está clasificada desde 1970 en la LIsta I de narcóticos, lo que significa que presenta un "alto riesgo de abuso" y que "no tiene ningún uso médico aceptado en la actualidad".
Desde entonces, varios estados promulgaron leyes para facilitar su acceso, sobre todo para fines medicinales. El primero fue California, que aprobó su uso medicinal en 1996. Cuarenta estados cuentan con programas de marihuana medicinal y otros ocho permiten el uso médico de cannabis con bajo contenido de THC o de aceite de CBD, mientras que Idaho y Kansas lo prohíben totalmente.
A la vez, una veintena de estados, además de Washington DC, legalizaron el uso recreativo del cannabis para adultos.
Todd Blanche - AP
El fiscal general interino, Todd Blanche
AP
"Hoy en día, la gran mayoría de los estados cuentan con marcos normativos integrales que regulan el cultivo, la transformación, la distribución y la dispensación de marihuana con fines médicos", escribió Blanche. "En su conjunto, demuestran una capacidad sostenida para alcanzar los objetivos de interés público... entre ellos, la protección de la salud y la seguridad públicas y la prevención del desvío de sustancias controladas hacia canales ilícitos", señaló el fiscal general, en declaraciones que recogió la agencia AP.
El presidente de la Asociación Estadounidense del Comercio del Cannabis y el Cáñamo, Michael Bronstein, calificó la medida como "el avance federal más significativo en materia de política sobre el cannabis en más de 50 años". "Esta medida reconoce lo que los estadounidenses saben desde hace tiempo: el cannabis es un medicamento", afirmó en un comunicado.
En tanto, Kevin Sabet, opositor a la legalización de la marihuana y director ejecutivo de Smart Approaches to Marijuana, afirmó que, si bien la investigación es necesaria, "hay muchas formas de ampliar nuestros conocimientos sin conceder desgravaciones fiscales a las grandes empresas del sector y sin enviar un mensaje confuso al público estadounidense sobre los efectos nocivos de la marihuana".
"Con esta medida, nos enfrentamos ahora a la administración más favorable a las drogas de nuestra historia", afirmó Sabet.