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Unas sendas peatonales con los colores del arcoíris desataron una guerra cultural y política en Florida. El gobierno del estado, encabezado por el republicano Ron DeSantis, ordenó a al menos nueve ciudades pintar o eliminar esos colores de los cruces de calle destinados a visibilizar a la comunidad LGBTQ+. Desde el estado alegan que estas pintadas representan un riesgo vial, pero para activistas y gobiernos municipales se trata de un esfuerzo más por "borrar a la comunidad de la vida pública", en el marco de una disputa cultural más amplia que el gobierno lidera en varios frentes.

El conflicto comenzó a principios de julio, cuando el secretario de Transporte de la administración Trump, Sean Duffy, emitió una guía para los gobernadores con el fin de "mejorar la seguridad". En el comunicado con el que anunció la guía, el secretario advirtió: "Las calles son para la seguridad, no para mensajes políticos ni para arte". DeSantis aceptó con entusiasmo la medida y aseguró que no permitiría que las calles de Florida sean usadas "con fines políticos".

A partir de esto, el Departamento de Transporte de Florida (FDOT) ordenó a las comunidades retirar los pasos peatonales y otro arte callejero, estableciendo como fecha límite el 4 de septiembre, y amenazó con retener fondos estatales de transporte en caso de incumplimiento.

La masacre frente al Pulse Nightclub

Las autoridades estatales borraron el camino de cebra de arcoíris fuera del club nocturno Pulse, donde 49 personas fueron asesinadas en 2016. AP

Las autoridades estatales borraron el camino de cebra con colores del arcoíris fuera del club nocturno Pulse, con el que se conmemoraba el asesinato de 49 personas en 2016.

El FDOT sostiene que los colores en los pasos peatonales podrían distraer de manera peligrosa tanto a conductores como a peatones. Sin embargo, políticos locales y defensores de los derechos LGBTQ+ denunciaron que la orden tiene un trasfondo político.

Ciudades como Cayo Hueso y Miami Beach, bastiones históricos de la comunidad LGBTQ+, junto con otras como Orlando, St. Petersburg, Sarasota, Fort Lauderdale, West Palm Beach, Boynton Beach y Delray Beach, rechazaron la medida y se encuentran en un enfrentamiento abierto con el gobierno del estado.

Uno de los primeros pasos peatonales a los que les removieron los colores fue el que marcaba la masacre de 2016 frente al Pulse Nightclub en Orlando, donde murieron 49 personas a causa de un tiroteo. Este fue repintado en medio de la noche la semana pasada por equipos de trabajo, lo que enfureció a los miembros de la comunidad. Las autoridades de Orlando aseguraron que ni siquiera recibieron un aviso previo y el alcalde, Buddy Dyer, calificó el hecho como "insensible" y "un acto político cruel". En respuesta, activistas de la zona realizaron una movilización en el lugar y volvieron a pintar las calles, pero el tema adquirió alcance nacional.

Activistas pintan la calle con los colores del arcoíris fuera del club Pulse, después de que las autoridades estatales las borraran, en Orlando Florida. AP

Activistas pintan la calle con los colores del arcoíris fuera del club Pulse, después de que las autoridades estatales las borraran, en Orlando Florida.

La respuesta de los alcaldes

"Estoy indignada por la decisión del estado de Florida de eliminar a la fuerza los pasos peatonales del orgullo, símbolos de amor, apoyo y unidad en nuestras comunidades", dijo la alcaldesa de Miami-Dade, la demócrata Daniella Levine Cava.

"Estas instalaciones vibrantes son más que pintura sobre el pavimento. Reflejan los valores que apreciamos en Miami-Dade: respeto, apreciación por nuestros vecinos y el derecho fundamental de vivir y amar abiertamente", dijo en un comunicado.

Por su parte, los líderes de la ciudad de Fort Lauderdale decidieron el miércoles impugnar la orden que les instruía quitar varios murales callejeros, diseños de arcoíris a lo largo de la zona de playa y algunos cruces peatonales, arriesgando potencialmente millones de dólares en fondos. Al final de una reunión especial que duró más de tres horas y que incluyó comentarios de más de 40 oradores, la Comisión de la Ciudad de Fort Lauderdale votó unánimemente para presentar una apelación administrativa contra la orden.

"Esta noche debemos mantener nuestra postura. No podemos permitir que nos intimiden hasta someternos y permitir que otros dicten lo que debemos hacer en nuestras propias comunidades", dijo el alcalde Dean Trantalis, el primero abiertamente gay de la ciudad, quien afirmó que se trata de "un intento de borrar la presencia de cualquier cosa relacionada con la comunidad LGBTQ+" y no de un problema de seguridad.

Bandera LGBTQ pintada en las calles de St. Petersburg. AP

Bandera LGBTQ pintada en las calles de St. Petersburg.

En St. Petersburg, las autoridades locales intentaron apelar la orden del estado, ya que cuentan con cinco instalaciones artísticas de este tipo. Sin embargo, el 24 de agosto, el estado rechazó la solicitud y recordó a las autoridades locales que no eliminar los murales podría resultar en la "retención de fondos estatales" destinados al transporte. Ante esta negativa, el alcalde Ken Welch anunció que la ciudad cumplirá con la orden y permitirá al FDOT eliminar el cruce peatonal arcoíris y los murales.

Los opositores argumentan que esta medida representa otro ataque a la comunidad LGBTQ+ por parte de la administración DeSantis y la Legislatura controlada por los republicanos. Entre las políticas criticadas se incluyen las restricciones a la atención afirmativa de género y la ley de Florida, conocida como "No Digas Gay", que prohíbe las conversaciones sobre orientación sexual e identidad de género en ciertos niveles educativos.

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