Donald Trump quiere cambiar el esquema de vacunación infantil en Estados Unidos. El presidente firmó el lunes una orden ejecutiva en la que pide espaciar las inmunizaciones y separar algunas de las que se dan juntas. El decreto, que fue emitido mientras el país sufre una epidemia de sarampión en medio de una fuerte caída en la tasa de vacunación, fue cuestionado por diversos especialistas, que consideran que no hay sustento científico para respaldar estas modificaciones.
La decisión llega en medio de la avanzada de su secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., contra las vacunas, a las que ha vinculado con el autismo, pese a que no hay evidencia de que haya un vínculo entre ambas. Kennedy, conocido por su difusión de teorías conspirativas, ha impulsado desde su nombramiento una amplia revisión de las inmunizaciones, incluidas algunas utilizadas desde hace décadas.
Al hacer el anuncio, Trump insistió en la teoría que vincula el autismo con las vacunas. "Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy", dijo Trump. "En aquella época la gente tenía mucha mejor salud y, por supuesto, la elevada tasa de autismo que vemos hoy no existía", agregó.
De todas formas, admitió que "no se sabe exactamente" qué provoca autismo y apuntó que es importante investigar respecto a lo que llamó una "epidemia".
El mandatario aseguró que a los niños se les estaban administrando más vacunas de las que podían tolerar y que por eso debían espaciarse más. Al ser consultado sobre en qué se basaba para recomendar que los menores reciban sus vacunas en cinco visitas médicas distintas, dijo que lo había hecho con sus hijos y que "no había tenido ningún problema".
Trump calificó el anuncio como una "gran victoria para los derechos de los padres de familia, los derechos religiosos y constitucionales, y para la ciencia de máxima fiabilidad".
Qué estipula la orden ejecutiva sobre las vacunas
La orden recomienda separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) en tres inyecciones administradas en visitas separadas al médico, siempre que sea posible.
Ninguna de estas vacunas individuales cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ni está disponible, y no hay evidencia publicada que demuestre algún beneficio al separarlas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
A la vez, la nueva orden recomienda reducir de 18 a 11 la lista de enfermedades contra las que todos los niños deben vacunarse. Las demás vacunas se recomendarían para grupos de alto riesgo o estarían sujetas a la denominada "toma de decisiones clínicas compartida" entre los padres y los médicos de sus hijos.
Por otra parte, recomienda que las vacunaciones infantiles sean dadas en distintas visitas médicas en lugar de varias juntas, lo que significa que se duplicarían las citas médicas, así como un mayor costo para las familias.
El Departamento de Salud liderado por Kennedy había intentado hacer varios de estos cambios en el calendario de vacunación infantil, pero habían sido bloqueados por la justicia.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.
EFE
El gobierno indicó que presionará a los estados para que modifiquen sus requisitos de vacunación a fin de incorporar las nuevas directrices federales. El gobierno federal no tiene autoridad para tomar directamente decisiones en materia de vacunas y los estados tienen la facultad para exigirlas a los estudiantes que quieran asistir a la escuela, por lo que la medida de Trump es más una recomendación que una orden.
Qué dicen los especialistas
Merck, la empresa farmacéutica que fabrica la vacuna combinada MMR, afirmó que su vacuna está "respaldada por décadas de evidencia clínica y del mundo real" y que separar las dosis podría provocar retrasos o la omisión de las vacunas.
Durante una conferencia telefónica con periodistas, Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), estimó que haría falta más de una década para desarrollar vacunas separadas homologadas en Estados Unidos.
"Recomendamos seguir administrando a los niños una vacuna cuya seguridad está respaldada por décadas de datos", añadió Aaron M. Milstone de la AAP, según recogió la agencia AFP.
Estudios en bebés e infantes en Estados Unidos revelaron que el uso de dosis combinadas para las vacunas infantiles, en lugar de una dosis por cada enfermedad, aumentó la probabilidad de completar todo el esquema de vacunación recomendado para un niño de 2 años.
Racine consideró que el anuncio difunde incertidumbre, miedo y confusión donde "no tiene por qué haber nada de eso". Rebatió las recomendaciones de Trump y dijo que se deberían mantener los lineamientos anteriores. "La ciencia sobre las vacunas y su eficacia no ha cambiado", subrayó. "La distribución de virus y otros patógenos en nuestro entorno no ha cambiado. Los niños en este país no han cambiado en las últimas 48 horas", señaló, según lo citó la agencia AP.
La difusión de teorías conspirativas y la desinformación han ido socavando la confianza en las vacunas en los últimos años, especialmente a partir de la pandemia. Esto provocó una caída en las tasas de vacunación en varios países, entre ellos Estados Unidos. Esta es, en gran parte, la causa para que el país registre este año su peor brote de sarampión en más de 30 años. De hecho, en lo que va de 2026 hubo más casos de la enfermedad que en todo el año anterior, según cifras oficiales.
Los CDC registraron 2.318 casos de sarampión en todo el país hasta fines de julio. Esa cifra supera el total de 2025, un año que ya había batido récords, con 2.289 casos y tres muertes, entre ellas las de dos niños pequeños. La cifra de infecciones es la más alta desde 1991 y, por ende, también desde el año 2000, cuando la enfermedad, altamente contagiosa, se declaró erradicada en Estados Unidos.
El 93% de los casos de este año se dio en personas no vacunadas, y casi siete de cada 10, el 69%, se reportó en niños y jóvenes de 0 a 9 años, detalló el informe de la agencia federal.