27 de septiembre de 2026 16:00 hs

"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie". Con esa frase, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva dejó en claro en su discurso ante la ONU que rechaza cualquier tipo de injerencia de Estados Unidos en su país. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), que va por su cuarto mandato, viene utilizando la carta de la soberanía durante la campaña electoral y señaló directamente a su rival Flávio Bolsonaro de alinearse con Washington. A una semana de la primera vuelta, hay mucho en juego: las encuestas muestran un empate técnico entre ambos.

En un acto el viernes en Recife, capital del estado de Pernambuco, corazón de su bastión electoral y estado natal, Lula aseguró que votar al candidato del Partido Liberal (PL) implicaba votar a alguien "que va a dormir enrollado en la bandera estadounidense" y acusó a la familia Bolsonaro de "traidores". El senador Flávio Bolsonaro fue el elegido por su padre Jair Bolsonaro para disputarle la presidencia a Lula. El expresidente se encuentra inhabilitado y fue condenado además a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Los comicios de la próxima semana se dan además en un país muy polarizado: Lula y Bolsonaro parten como favoritos, pero a la vez son los candidatos que más rechazo generan en la población, con cifras de alrededor del 50% cada uno.

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"No queremos intromisión"

El presidente brasileño viene reclamando hace tiempo a su par estadounidense Donald Trump que no se entrometa en los asuntos internos de Brasil. A su vuelta a la Casa Blanca, el republicano puso al Brasil de Lula da Silva en la mira, especialmente a través de su guerra comercial, pero también a través de sanciones, con el argumento de que llevaba adelante una "caza de brujas" contra su aliado Jair Bolsonaro. El vínculo bilateral, entre tanto, tuvo idas y vueltas, pero alcanzó un punto crítico a comienzos de agosto por un impasse diplomático que llevó a que Estados Unidos le retirara la visa a la embajadora brasileña.

La disputa comercial tuvo a su vez un fuerte impacto en el vínculo económico. Los datos de la Cámara Estadounidense de Comercio indican que en el primer semestre de este año las exportaciones de Brasil a EEUU sumaron 17.400 millones de dólares, una caída de 13% respecto al mismo lapso de 2025. Tras este descenso, la participación estadounidense en las exportaciones brasileñas se redujo a 9,4%, el nivel más bajo desde 1997.

En medio de la guerra comercial decretada por Trump, Brasil fortaleció sus ventas a otros mercados como la Unión Europea, pero sobre todo a China, la potencia que Estados Unidos busca debilitar en la región como parte de su estrategia de predominio en el hemisferio occidental.

Lula visitó a Trump en mayo en la Casa Blanca

Lula visitó a Trump en mayo en la Casa Blanca

A fines del mes pasado, Lula mantuvo una llamada telefónica "cordial" con Trump en la que acordaron reabrir el diálogo por los aranceles. El líder del PT le dijo al presidente estadounidense que las razones para imponer las tarifas que le aplicó a Brasil, al que acusó de "prácticas comerciales desleales", son "infundadas" y que mantener las negociaciones era "la mejor opción" para ambos países.

"Trump fue elegido presidente de Estados Unidos. Tiene derecho a gobernar Estados Unidos, pero no tiene derecho a gobernar otros países. No tiene derecho a imponer su voluntad", señaló Lula esta semana en una entrevista con CNN. "No queremos intromisión, queremos asociación", manifestó.

El vínculo de Trump con los Bolsonaro

La guerra de aranceles de Trump fue uno de los temas de la campaña, a partir del fuerte vínculo del mandatario estadounidense con la familia Bolsonaro. El propio Flávio Bolsonaro viajó especialmente a Washington en julio a pedirle a la administración Trump que no los impusiera, porque consideró que beneficiaban a Lula en la contienda electoral.

A su vez, el gobierno de Lula señaló a su rival por la investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) contra Brasil y consideró se inició "por provocación de la familia Bolsonaro y está asociada al intento de injerencia en temas internos" del país. En particular, apuntó directamente al viaje que había hecho poco antes el senador a Washington a visitar a Trump.

En esa visita, el candidato del PL logró su objetivo de llevarse una foto con Trump en la Casa Blanca. El líder MAGA, que en su nuevo mandato volvió el foco a la región, en una nueva Doctrina Monroe - de la cual proviene el concepto de "patio trasero"-, respaldó a varios candidatos de la derecha y ultraderecha latinoamericana, que en general lograron victorias electorales.

Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval con Trump

Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval con Trump

La alianza de las derechas regionales quedó escenificada en el Escudo de las Américas, una iniciativa lanzada por Trump para combatir a grupos criminales en la región, que mantuvo una reunión la semana pasada al margen de la Asamblea General de la ONU. Flávio Bolsonaro, de hecho, prometió en los últimos días que, si gana, incorporará a Brasil al grupo.

"Brasil formará parte del Escudo de las Américas a partir del año que viene. Yo voy a colocarlo para que así se una a esos países que combaten el narcoterrorismo", dijo. Además, aseguró que si se convierte en el próximo presidente declarará organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), tal como hizo EEUU.

Esa designación fue otro punto de fricción con la administración Trump, que el gobierno de Lula consideró "arbitraria" y una "injerencia externa". Ocurrió además, después de la visita de Flávio Bolsonaro a la Casa Blanca, que le había pedido a Trump que tomara la medida.

Otro de los Bolsonaro que estuvo en el Despacho Oval fue Eduardo Bolsonaro, hermano menor de Flávio, que en 2025 se mudó a Estados Unidos, desde donde ha hecho lobby a favor de su padre. El Tribunal Supremo declaró en junio pasado al exdiputado culpable de coacción en relación con el juicio por golpismo que se le siguió al expresidente y lo condenó a cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiabierto.

Eduardo, que es un habitual orador en los encuentros de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el principal foro de la derecha en Estados Unidos, se considera un perseguido político. Su nombre volvió a sonar en el último tiempo a raíz del escándalo en torno al megafraude financiero del Banco Master. La justicia brasileña tiene varias líneas de investigación abiertas por ese caso, una de ellas por el uso del dinero que Flávio Bolsonaro recibió del exbanquero Daniel Vorcaro, supuestamente para una película sobre su padre, incluyendo si parte de esos fondos se utilizaron para financiar a su hermano en Estados Unidos.

A eso se refirió también Lula esta semana en su entrevista de esta semana con CNN, en la que dijo que "hay varias personas que están condenadas en Brasil que están escondidas en Estados Unidos" y que están "tramando contra Brasil". Ante la consulta de la periodista Christiane Amanpour de si se estaba refiriendo a Eduardo Bolsonaro, el mandatario contestó: "Sí, él es uno de los traidores de la patria".

Eduardo Bolsonaro, por su parte, quiere aprovechar su estrecho vínculo con la administración Trump y convertirse en canciller brasileño si su hermano gana las elecciones, según reveló O Globo.

El pedido de congresistas estadounidenses

En Estados Unidos, mientras tanto, un grupo de unos 30 congresistas demócratas, entre ellos el senador Bernie Sanders o la representante Alexandria Ocasio-Cortez, enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que pidieron que Trump no interfiera en las elecciones de Brasil, se comprometa a respetar el proceso electoral y reconocer su resultado, más allá de quién gane.

Los legisladores enumeraron una serie de acciones que consideran "socavan la confianza en el proceso electoral de Brasil e infligen un daño añadido a nuestra relación con un aliado estratégico y socio comercial de Estados Unidos".

Entre esas medidas mencionaron los aranceles impuestos a productos brasileños y las sanciones contra el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, adoptadas por Washington mientras el magistrado participaba en el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. También pidieron al Departamento de Estado explicar los fundamentos legales y las pruebas utilizadas para sancionar al juez, que recientemente quedó en el centro de una crisis en el máximo tribunal.

Los congresistas consideraron que el hecho de que Trump recibiera a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca "colocó (a Estados Unidos) directamente como actor central en las elecciones, en claro detrimento de la relación bilateral entre Estados Unidos y Brasil y de los intereses estadounidenses en general".

A la vez, apuntaron que estas acciones "reflejan un patrón más amplio y profundamente preocupante de injerencia por parte de la administración Trump en los recientes procesos electorales en toda América Latina", citando las elecciones legislativas en Argentina de 2025 y las presidenciales de este año en Honduras y Colombia.

La carta de los congresistas estadounidenses, vinculados al ala más de izquierda del Partido Demócrata, se conoció la misma semana en la que Lula se reunió en Nueva York con el alcalde Zohran Mamdani, de los socialistas democráticos. Tras la reunión, el jefe de Estado brasileño señaló que abordaron problemáticas comunes a ambos países, en especial el creciente costo de vida. Por su parte, Mamdani afirmó que toma como inspiración los programas sociales implementados por el mandatario brasileño para aplicarlos a los neoyorquinos que enfrentan presiones financieras en alimentos y alquileres.

Qué dicen las encuestas

Los brasileños irán a las urnas el domingo 4 de octubre para elegir presidente, gobernadores, además de renovar la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado. La última encuesta de Datafolha publicada esta semana ubica primero a Lula en intención de voto, con el 40%, seguido de Bolsonaro, con el 36%, lo que anticipa un balotaje, porque ninguno lograría el 50% necesario para ganar en primera vuelta.

En tercer lugar, bastante distante, se ubica Augusto Cury, con 6%. El popular psiquiatra, escritor y empresario de 67 años, que apuntó a convertirse en una opción moderada por fuera de la polarización electoral en Brasil, ya dijo que no apoyará a ninguno de los dos en una eventual segunda vuelta, que se celebraría el 25 de octubre.

Para el balotaje, los sondeos muestran un escenario muy disputado, dentro de lo que se considera empate técnico. Datafolha le da a Lula 47%, frente al 45% de Bolsonaro, mientras que Quaest da primero al candidato del PL, con un 42%, a un punto del actual mandatario, de 80 años.

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