6 de noviembre de 2026 9:18 hs

El mandatario se expresó el jueves por la noche en su red Truth Social. Dijo que era "triste" ver lo que pasaba, después de un enorme trabajo para llevar al mercado a un nivel que, según él, nadie había visto antes. Luego apuntó contra sus rivales: “No fueron los republicanos, fueron los demócratas”, escribió. En otra publicación sostuvo que el derrumbe llegó porque los demócratas tuvieron un gran martes y que los votantes solo pueden culparse a sí mismos.

Peor caída desde la pandemia

El mensaje llegó después de una rueda brutal. La caída se aceleró el jueves ante el temor de que los demócratas, que se quedaron con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, endurezcan la supervisión de la industria de la inteligencia artificial, incluida la construcción de centros de datos.

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El Nasdaq 100 se hundió 6,4% en su peor sesión desde marzo de 2020, en los primeros días de la pandemia, y perdió US$ 2,3 billones en capitalización. Las grandes firmas de semiconductores y otras tecnológicas absorbieron los mayores golpes. Entre los casos más visibles, Micron cayó cerca de 12%, y Tesla y SpaceX también retrocedieron por las dudas sobre sus perspectivas con un Congreso opositor.

El S&P 500, en tanto, se desplomó alrededor de 4% en un día que Bloomberg describió como un “lavado” de la euforia por la IA.

Defensa de Trump a la inteligencia artificial

El nerviosismo se vio también en otros indicadores. El índice de volatilidad VIX saltó cerca de 70% y cerró en torno a los 28 puntos. El bitcoin cedió más de 5% y quedó cerca de los US$ 76.000. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años bajó a 4,84%, un movimiento típico de fuga hacia activos considerados seguros.

La reacción de Trump tiene una carga política particular. El presidente defendió con firmeza los centros de datos, pese a la oposición que generan en distintas comunidades, y descartó las propuestas para restringir la IA en favor de una regulación liviana. Además, usó con frecuencia la bolsa, impulsada en buena medida por el entusiasmo inversor en la IA, como medidor del éxito económico de su gestión, y festejó las subas en discursos y redes.

Impacto de la guerra en los combustibles

Ahora, con el mercado en rojo, traslada la responsabilidad a la oposición, en una narrativa que coincide con la que ensayó tras las urnas. El martes por la noche había dicho que aceptaría los resultados, luego de semanas de poner en duda la legitimidad de la elección en caso de una derrota republicana. Aun así, desvió la responsabilidad por el traspié: afirmó que habría ganado por paliza si hubiera estado en la boleta y felicitó a los demócratas por haber hecho un buen trabajo.

El miércoles, el presidente había apuntado a otro factor. Atribuyó la debacle de su partido a los altos precios de los combustibles, impulsados por su guerra en Irán, aunque insistió en que el conflicto estaba justificado. Bloomberg, por su parte, atribuyó el triunfo demócrata al enojo por la inflación y al cansancio con Trump.

La pregunta para los inversores es si el desplome del jueves fue un ajuste puntual o el inicio de una corrección más profunda, con un Congreso dividido entre un presidente promotor de la IA y una oposición dispuesta a fiscalizarla. Con los mercados ya sensibles por la tensión geopolítica y el precio del petróleo, que ronda los US$ 91 el barril, cada declaración de la Casa Blanca será leída con lupa.

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